Mostrando entradas con la etiqueta El Perro del Hortelano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Perro del Hortelano. Mostrar todas las entradas

Presidente: ¿Éstos también son perros para usted?

viernes, 23 de mayo de 2008

Nada menos que 15 millones de hectáreas están otorgadas en concesión a empresas mineras. Es decir, se trata de áreas reservadas en las que una empresa tiene, con exclusividad, el derecho a explorar y, si encuentra mineral, a explotarlo tras obtener los permisos correspondientes. Hay 15 millones de hectáreas reservadas como concesiones: casi no queda distrito de la sierra peruana que no tenga de esta manera lo que podemos considerar un “dueño minero”.

Pero apenas 5% de toda esa superficie, está en exploración o producción. El 95%, solo está “separadito”, “guardado” para más tarde. Por si acaso, las cifras son del ministro del sector.

El Presidente García en su artículo del perro del hortelano nos contó que si las comunidades campesinas vendieran sus tierras “en grandes lotes, traería tecnología de la que se beneficiaría también el comunero”. Pero resulta que mediante las concesiones mineras, esas tierras ya tienen lo que es muy similar a una propiedad privada sobre los recursos del subsuelo: sólo las empresas que tienen la concesión tienen derecho a explotarla, y nadie más. Pero solo se explora el 5% de las tierras, la veinteava parte. Más de 14 millones de hectáreas están concesionadas sin que se esté realizando ninguna exploración en ellas. Es decir, en la mayor parte del país ¿quiénes son los dueños que no comen ni deja comer? ¿quienes han separado millones de hectáreas de subsuelo para sí pero no les dan una utilidad social? Las empresas mineras, evidentemente con el fin de especular con ellas, esperando pacientemente que esos derechos sobre el subsuelo se valoricen con descubrimientos aledaños, alza de precios de metales o desarrollo de nuevas tecnologías.

El gobierno ha decidido poner un plazo de 12 años para explorar y poner en marcha una concesión minera. Quieren acelerar la inversión, aún cuando la injusticia social en la minería, con las sobreganancias mineras, las subcontratas y services abusivas, la contaminación ambiental y la falta de respeto a los campesinos y comuneros que viven en el entorno, se mantienen en muchos lugares. Quieren que los negocios se hagan rápido, rápido, mientras ellos están en el gobierno, para poder sacar provecho de ello.

Pero la pregunta más de fondo es: ¿porqué bienes que pertenecen a toda la nación, como son los minerales, han sido privatizados, entregados en exclusividad a empresas mineras por el simple hecho de que ellas dijeron “nos reservamos este pedazo de tierra”? ¿Bajo que criterio se ha entregado esos terrenos a unos y no a otros, que podrían trabajarlos mejor?.

Esta propiedad pública debe aprovecharse de acuerdo a un plan estratégico y con participación ciudadana, respetando los derechos de los pueblos indígenas y comunidades, decidiendo qué partes del territorio deben abrirse a la actividad minera, cuando y cómo. En ese momento, como se viene haciendo con los lotes petroleros, esos territorios puede ser entregada a privados, totalmente o en asociación con el Estado, para que empiecen la exploración que permitirá su aprovechamiento, pero de manera transparente y competitiva: mediante licitaciones públicas. Así, el que esté dispuesto a pagar más se queda con el derecho y el estado logra mayores recursos. También debe obligarse a las empresas privadas a entregar la información generada al estado, generándose así una base de datos y conocimientos que permita un mejor aprovechamiento de nuestros recursos.

Ver el Bosque y no solo el Árbol

lunes, 28 de abril de 2008

El gobierno de Alan García ha permitido una extrema concentración de la riqueza: las empresas mineras obtienen diez mil millones de dólares de ganancias extraordinarias, monto con el cual la pobreza podría desaparecer del Perú, las necesidades de agua potable ser totalmente cubiertas y la educación y salud mejorar sustancialmente con una duplicación de su gasto.

El gobierno de Alan García no solamente ha mantenido un orden y unas leyes injustas, que permiten esta enorme apropiación de la riqueza nacional en beneficio de unos pocos. Además promueve que esa apropiación se multiplique, pasando por encima de los derechos a la tierra de los campesinos y pueblos indígenas. Tiene una política social cuyo eje es desacreditar y desmoralizar a maestros y médicos, mientras mantiene la salud y la educación en el mismo desastre de siempre. Ha favorecido el alza de los alimentos, que golpea a los más pobres, y frente a ello se ha limitado a repartir unas pocas bolsas de alimentos a medianoche.

El gobierno de Alan García, que se presentó como el “cambio responsable”, la “socialdemocracia peruana”, según ha dicho la propia Lourdes Flores “está a la derecha de Unidad Nacional y a veces hasta a la derecha de Bush”.

El gobierno de Alan García es uno de los más impopulares en America latina a pesar del crecimiento económico, enfrenta protestas sociales, a pesar de que no hay oposición política seria. La gente protesta ante el alza de precios de los alimentos, ante la contaminación, ante el intento de quitarles sus tierras, ante el abandono del gobierno en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. El gobierno responde con balas y represión. Cuando un campesino muere golpeado por balas de la policía, como en Ayacucho, el Ministerio del Interior miente. Cuando los campesinos promueven una consulta como en Majaz, se les acusa de terroristas. Cuando Melissa Patiño viaja a un encuentro en Ecuador, se le detiene por más de 70 días sin aprobación de un juez como demanda la ley y el gobierno alienta que sus canes mediáticos – a los que tiene bien comprados negociando ventajas tributarias como al Canal 2 – ataquen distorsionando imágenes.

Si esto es lo que muestran dos años de gobierno, el momento actual muestra a un Alan García en medio de un ataque de nervios. Vienen 40 jefes de estado a la cumbre Unión Europea – América Latina (que gestionó el gobierno anterior y él se ganó de pura suerte), y no quiere que pase lo que en 1987, cuando la cumbre de la Internacional Socialista terminó en el baño de sangre que él ordenó y su actual vicepresidente Giampietri ejecutó en El Frontón. Como está en medio de un ataque de nervios, Alan García ataca a las organizaciones de derechos humanos. Las persigue, las acosa, las acusa de traición a la patria y las saca del Consejo Nacional de Derechos Humanos. Alan García también acaba de sacar un decreto para sacar el ejército a las calles a agredir a las manifestaciones pacíficas y la Cumbre de Social de los Pueblos.

El pretexto es lo de menos. Pretextos siempre habrá. Y cuando no los hay, los inventan. Como ha dicho Salomón Lerner: “la carta de Aprodeh al Parlamento Europeo por el tema del MRTA creo ha sido tergiversada, ya que Aprodeh citó a la CVR, quien dijo que el MRTA era un grupo terrorista. El tema es donde está el MRTA hoy, y creo que NO existe”.

No discutamos del árbol sin ver el bosque. Estamos frente a un gobierno que traicionó el mensaje con el que fue elegido, que promueve una concentración de la riqueza extraordinaria, que arremete contra los campesinos y pueblos que se le enfrentan, que persigue a los opositores. Estamos frente a un Alan García que este mes está dispuesto a todo para que no le malogren su foto junto a Nicolás Sarkozy y Angela Merkel, sin importarle la democracia o los derechos humanos. Ese es el riesgo para la democracia y los derechos humanos hoy, y no otro.

Dejemos las mordidas a un costado

sábado, 8 de marzo de 2008

A la familia Vásquez, que vive en un pequeño caserío en Chota, le sorprendería saber que para el Presidente la causa de su pobreza son los “perros del hortelano”. Con sus 4 hijos pequeños, la señora Yanedith no tiene idea de su existencia. No entiende la palabra “hortelano”, aunque viviendo básicamente de la agricultura bien podría calificar como tal. Su perro, por cierto, nunca deja de comer apenas puede.

Yanedith sabe sí que las lluvias de las últimas semanas han malogrado las pistas y se han llevado el puente. Por eso, no puede vender sus productos en Chiclayo. Su casa ha quedado afectada por las lluvias; se cayó un pedazo de la pared. Electricidad y agua potable no ha tenido nunca. Bien quisiera ella una ayuda oportuna en estos momentos de penuria.

“Los programas sociales son lo máximo”

El Presidente García ha resaltado en su último artículo que se gastan 3, 300 millones de soles para ayudar a familias como los Vásquez. Parecería mucho, pero no son sino 70 centavos de sol al día para cada peruano pobre. Poco, muy poco, respecto a necesidades urgentes.

También es poco en relación a las posibilidades: esa suma no alcanza a ser el 1% de lo producido en el Perú. Sólo las ganancias extraordinarias de las empresas mineras y petroleras, originadas en haberse sacado la lotería con precios inusualmente altos en el mercado internacional, suman cerca de 30 mil millones de soles, cerca de 10 veces lo que se destina a luchar contra la pobreza. El reclamo por una mayor redistribución está plenamente justificado.

García también dice que los programas sociales del gobierno son eficientes, focalizados y articulados. Ojalá fuera cierto. La realidad es que el vaso de leche, que es el programa que llega a más peruanos, no ha tenido ninguna mejora; a los comedores populares no se les ha dado ninguna atención y Foncodes, que era muy eficiente haciendo pequeñas obras en poblados rurales, prácticamente ha desaparecido.

Sembrando, el programa privado de Pilar Nores, tiene buenas intenciones pero algunas ideas realmente muy atrasadas para mejorar la vida en las comunidades campesinas. No está mal reemplazar el arado de palo por uno de fierro, pero eso genera muy poca mejora en la productividad. Otras experiencias de riego tecnificado y capacitación de campesino a campesino (los “yachachik”) probadas por la Federación de Campesinos del Cusco son muy superiores. Del mismo modo, Sembrando construye letrinas dentro de la casa que dejan una insoportable invasión de malos olores, habiendo opciones técnicas mucho mejores. Alan García podría buscar agradar a su esposa de mejores maneras que alabando su programa y poniendo al Estado a su servicio.

Por su parte, la estrategia Crecer habla de articulación de programas con poco avance real, mientras dedica su esfuerzo principal a hacer que Jorge del Castillo encabece mítines por todo el país en una repetición del viejo clientelismo. Para reforzar esa estrategia el gobierno ha cambiado al presidente del programa Juntos, reemplazándolo por un dirigente aprista bien entrenado en Crecer.

Insistir en que todo está perfecto con los programas sociales tiende a perpetuar sus problemas. El Presidente debiera liderar el cambio en vez de concentrarse en hacer propaganda irrealista.

“Inversión sin condiciones”

En sus artículos, Alan García ha dicho claramente que para él, la inversión privada no puede ser criticada.

Para García, criticar que empresas como Casapalca o Diseño y Color despidan a cientos de trabajadores por querer hacer un sindicato, es ser un “perro del hortelano” que no deja a las empresas hacer negocios. Debe ser por eso la lenidad del Ministerio de Trabajo en sancionar esos comportamientos, hoy proscritos por convenios internacionales.

Para García, exigir que las madereras no depreden el bosque amazónico y hagan una explotación sostenible, es ser un “perro del hortelano”. Debe ser por eso que quiere eliminar el régimen de concesiones madereras con obligaciones de manejo ambiental.

Para García, impedir que empresas mineras expulsen a campesinos de sus tierras sin ninguna consideración por su propiedad y forma de vida, es ser un “perro del hortelano”. Debe ser por eso que quieren declarar de prioridad nacional 20 proyectos mineros, aún antes de conocer sus posibles impactos ambientales y sociales.

El Presidente está equivocado: exigir condiciones sociales y ambientales básicas a la inversión no tiene porqué ahuyentar a nadie, salvo a depredadores que no nos convienen.

La (¿invisible?) Pequeña y Micro Empresa

En los artículos de Alan García solo existen los grandes inversionistas, de decenas o cientos de millones de dólares. Está equivocado: la inversión más importante para la lucha contra la pobreza en el Perú es la de los campesinos que siembran pastos mejorados y juntan un par de vaquitas más, la de los microempresarios que compran una nueva máquina para producir mejores muebles, la de los provincianos que deciden adaptar su casa para convertirla en alojamiento para turistas, la de los transportistas que compran buses nuevos. Esa también es inversión, señor presidente. No son invitados a palacio pero arriesgan más su seguridad financiera que Mr. Hunt. Ponen más empeño, generan más empleo y reducen más la pobreza que las grandes trasnacionales.

Esa pequeña inversión necesita apoyo. Podría crecer mucho más si tuvieran un crédito más barato que el 40% anual que les cobran ahora, si les facilitaran el acceso y las conexiones con los mercados, si se capacitara a sus trabajadores y se les acercara a los avances tecnológicos.

Política Social y Discusión Democrática

La lucha contra la pobreza requiere un aumento sustancial de recursos destinados al gasto social y de reformas para elevar la calidad de ese gasto. También necesita priorizar el agro, la industria y el turismo para promover el empleo, restituir derechos laborales y promover el aumento de la productividad de las pymes y los pequeños agricultores.

La democracia requiere una discusión seria de los retos y alternativas en la lucha contra la pobreza. El Presidente García ha preferido desacreditar a los opositores caricaturizando sus posiciones y llamándolos “perros del hortelano”, mientras reprime con más fuerza y brutalidad las protestas callejeras. Fortalecer la democracia requiere más bien un diálogo alturado y la búsqueda de acuerdos, antes que la aniquilación de un supuesto enemigo. Dejemos los ladridos y las mordidas a un costado.

“El Perro del Hortelano 1”

lunes, 3 de marzo de 2008

¿Se gasta mucho en la lucha contra la pobreza? El Presidente García refiere 12 programas sociales, juntando un poco de todo, para sumar 3, 300 millones de soles. Parecería mucho, pero no son sino 70 centavos de sol al día para cada peruano pobre. Apenas 1 de cada 100 soles producidos en el Perú se destinan a la lucha contra la pobreza. Mientras tanto, sólo las ganancias extraordinarias de las empresas mineras y petroleras, originadas en haberse sacado la lotería con precios inusualmente altos en el mercado internacional, suman cerca de 30 mil millones de soles. Cerca de 10 veces lo que el Estado destina a luchar contra la pobreza. Tanto si lo vemos respecto de la necesidad como de las posibilidades, el gasto social sigue siendo muy bajo.

García señala que los programas sociales del gobierno hoy son altamente eficientes, bien focalizados y articulados. Ojalá fuera cierto. También habla de una supervisión independiente del programa Crecer, la que nadie conoce. Lo que sí sabemos es que han forzado la renuncia del presidente del programa Juntos, buscando reemplazarlo por alguien del partido de gobierno.

La lucha contra la pobreza requiere un aumento sustancial de recursos destinados al gasto social y de reformas para elevar la calidad de ese gasto con una supervisión y evaluación independientes. También necesita priorizar el agro, la industria y el turismo para promover el empleo, reformas laborales para restituir derechos a los trabajadores y programas para aumentar la productividad e ingresos de las pymes y los pequeños agricultores.

La democracia requiere una discusión seria de los retos y alternativas en la lucha contra la pobreza. El Presidente García ha preferido desacreditar a los opositores caricaturizando sus posiciones, mientras reprime con más fuerza y brutalidad las protestas callejeras. Fortalecer la democracia requiere más bien un diálogo alturado y la búsqueda de acuerdos, antes que la aniquilación de un supuesto enemigo. Dejemos los ladridos y las mordidas a un costado.

“El Perro del Hortelano 3”: Una crítica de Cine

domingo, 2 de marzo de 2008

“El perro del hortelano 3” está protagonizada por unos malos recontramalos. Como se supone que son caninos, deben ser sanguinarios hombres-lobo. En cambio los buenos son tan pero tan buenos. No cabe duda que la película es made in Hollywood, USA. Sólo que interpretar la realidad con estos esquemas no llega demasiado lejos. Eso está bien para las películas.

En política, no ha sido raro en nuestro país tratar de desacreditar a los opositores, caricaturizando sus posiciones. Pero ese no es un comportamiento que fortalezca la democracia, la requiere más bien el desarrollo de la razón y la búsqueda de acuerdos, antes que la aniquilación de un supuesto enemigo.

¿Y son tan buenos los buenos? El Presidente García cita 12 programas sociales, juntando un poco de todo y estirando el concepto todo lo posible, para sumar 3, 300 millones de soles. Pero aunque esa cifra parece mucho, no lo es: no llega al 1% del PBI nacional. Menos de 1 sol de cada 100 producidos en el Perú se destinan, según el Presidente, a la lucha contra la pobreza. Mientras tanto, sólo las ganancias extraordinarias de las empresas mineras, petroleras y pesqueras originadas en haberse sacado la lotería con precios inusualmente altos en el mercado internacional suman cerca de 30 mil millones de soles. Cerca de 10 veces lo que el gobierno destina a la lucha contra la pobreza.

“El perro del hortelano III” señala que los programas sociales del gobierno hoy son altamente eficientes, bien focalizados y articulados. Habla además de una supervisión independiente del programa Crecer, supervisión que nadie conoce. Debe ser en aras de esa independencia que han forzado la renuncia del hoy ex - presidente del programa Juntos, que no era del partido de gobierno.

Muchas veces, la segunda parte de una película no es tan buena como la primera, pero la tercera ya pide a gritos que la paren.

Pero a diferencia de cualquier película, desde la primera entrada el director nos cuenta que ya los malos están completamente derrotados. No es de extrañar, ya que son absolutamente idiotas. Pero si fuera así, ¿cuál es el sentido de la película entonces?.

El Síndrome del Perro de Presa

lunes, 29 de octubre de 2007

Hecho 1: El gobierno rebaja los aranceles (impuestos a la importación) afectando a la industria nacional. Ante las protestas, rebaja los aranceles a nuevos productos, con lo cual desprotege a estos sectores, desvistiendo a un santo para vestir a otro. Hecho 2: Alan García publica un artículo periodístico proponiendo que la clave para el desarrollo nacional es la extracción de madera, minerales y petróleo. Conclusión: el gobierno no tiene política industrial, simplemente porque la industria no le parece importante.

Algunas preguntas claves permiten analizar la política industrial del gobierno. ¿Cuál es la política para promover productos que tengan valor agregado y facilitar el avance tecnológico? No conocemos ninguna. ¿Qué viene haciendo el gobierno para promover la innovación e investigación? Casi nada. ¿Qué planificación estratégica se ha hecho seleccionando ramas que puedan ser puntales del desarrollo y diseñando políticas de promoción? Pero si el Centro de Planeamiento Estratégico sigue sin funcionar.¿A qué estrategia de negociaciones comerciales responde la rebaja de aranceles? Hasta la ministra de comercio exterior ha reconocido que esa medida reduce nuestra capacidad negociadora.

La política del gobierno para favorecer a los industriales es mantener el “cholo barato”, con las services, el despido de dirigentes sindicales y el salario ultra-mínimo. Pero con esta política apenas si se puede competir en productos poco avanzados tecnológicamente, basados en mano de obra no calificada, lo que nos mantiene en el subdesarrollo.

La preferencia del gobierno por la extracción de recursos naturales es clara. En su artículo reciente, Alan García presenta la estrategia: la privatización de los bosques amazónicos, la venta de las tierras comunales y la despreocupación ante la contaminación ambiental minera. Se trata de expropiar o arrinconar a los campesinos, nativos o pobladores que viven junto a recursos naturales, para darles la propiedad y los derechos de extracción a grandes empresas.

Según García, los peruanos pobres y excluidos son como el “perro del hortelano”, que no come ni deja comer. Alan García escribe como si todos estuviéramos invitados a la mesa de las extraordinarias ganancias mineras o petroleras, que comen y dejan comer. Pero bien sabemos que no es así, que falta empleo y que las riquezas naturales de la Nación terminan en unos pocos bolsillos. Mas bien la política de García y las mineras es la del “perro de presa”, actuando para apropiarse del recurso y no compartirlo con nadie, y olvidándose del gran reto económico moderno: crear valor.

Este gobierno le dice no a la industria y al avance tecnológico, y opta por un modelo de extracción y apropiación privada de nuestra riqueza natural, que profundiza el sudesarrollo y la exclusión. Pobre Perú, tener que aguantarlo otros cuatro años.

SOLIDARIDAD CON FARID MATUK

El Presidente García lo llamó prófugo cuando no había cargos en su contra, pero si una polémica abierta en relación a la validez del Censo 2007. Pocos días después, en uno de sus últimos actos como juez, Carolina Lizárraga, quien debe su puesto actual a Alan García, lo somete a juicio. ¡Pero vaya, qué coincidencia! No cabe duda que Farid Matuk es sujeto de una persecución política por no haberse sometido al actual régimen. Eso no debe permitirse.