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Dólar barato = pérdida de competitividad

domingo, 22 de noviembre de 2009

La industria ha sido el sector más afectado por la crisis económica. La producción industrial se ha reducido en - 9% en los nueve primeros meses del año. El empleo industrial, en 6%, lo que significa decenas de miles de personas sin trabajo.

Varias causas explican esta fuerte caída. Una primera es que la demanda internacional ha disminuido con la crisis. Hoy se compran menos polos y chompas en Estados Unidos y otros países, y eso incluye las confecciones peruanas. Otra causa ha sido el “espíritu animal” de los inversionistas: la inversión privada ha caído 20% y, a consecuencia, la industria peruana de bienes de capital ha reducido su producción en más de 50%. El Plan de Estímulo, llamado más popularmente Plan Anti-Crisis, no ha logrado contrarrestar estas dos fuerzas recesivas, porque ha sido tardío y mal orientado.

Pero hay una tercera fuerza que no debemos menospreciar: la reducción de la competitividad de la industria y el agro nacionales. La reciente caída del dólar, permitida por la inacción del BCR, es clave en este sentido. Si el dólar está a 2.80 en vez de 3.20 como hace 8 meses, eso quiere decir que un producto peruano llega a Estados Unidos a un precio 13% mayor.

Mirando a China y a Harvard
Mientras tanto, el producto chino llega a Estados Unidos al mismo precio: China no ha dejado que su moneda se revalúe con respecto al dólar, cosa que al principal admirador peruano de China, el presidente García, parece habérsele pasado del radar. En cualquier parte del mundo, incluido el Perú, en los últimos 8 meses un producto peruano se ha encarecido en relación a uno chino o estadounidense en 13%. En plena crisis, cuando los consumidores del mundo entero compran menos y buscan formas de ahorrar, nuestros productos resultan más caros.

Eso significa que nuestra industria nacional puede vender menos, y como consecuencia produce menos y despide trabajadores. Miles de empleos se han perdido. También significa que los pequeños agricultores tienen que vender más baratos sus productos en el exterior, empobreciéndose.

Como hemos dicho, China no ha permitido algo así. Ha mantenido su tipo de cambio con el dólar, a pesar de que tienen un enorme superávit comercial y de las presiones norteamericanas para que revalúen el yuan.

Lo hacen por experiencia: en las últimas décadas, ese tipo de cambio competitivo le ha permitido a China un fenomenal crecimiento en base a la exportación de manufacturas. Hay también una investigación académica de Dani Rodrik, profesor de Desarrollo Internacional de Harvard, que establece que los países con tipos de cambio más competitivo crecen más.

Aranceles, anti-dumping y TLCs
Al mismo tiempo, los impuestos a las importaciones, que podrían defender el mercado interno para la industria y agro nacionales, han sido desmantelados. Carranza bajó los aranceles al mínimo poco antes de la crisis, y los TLCs los eliminan para importaciones de EEUU, Chile, China y, si se acepta, la Unión Europea.

Se dice que el TLC con China no afecta a nuestra industria textil, pero eso no es verdad: al declarar a la economía china como “economía de mercado”, las posibilidades de aplicar medidas antidumping se dificultan enormemente. No por gusto China presiona por que la consideren, mentirosamente, “economía de mercado”: para seguir inundándonos con sus productos subvaluados que quiebran nuestra industria, como bien lo dijo hace poco Peter Navarro, académico norteamericano, en su visita al Perú.

Pero claro, con este gobierno neoliberal extremo, tener más o menos posibilidades de aplicar medidas antidumping es en la práctica irrelevante. Aunque es masivo el dumping en los textiles de China e India, y en los productos agrícolas de EEUU, el gobierno no quiere aplicar salvaguardas.

Para quienes sí se han aprobado recientemente salvaguardas antidumping es para los biocombustibles. ¿Será casualidad que el grupo Romero esté involucrado en este negocio, defendiendo incluso leyes que nos obligan a consumir esos productos, y el Ministro de Comercio Exterior (¡precisamente¡) haya sido empleado suyo? La ideología neoliberal se aplica siempre que no se afecten los intereses económicos de los amigotes del régimen, ni un milímetro más allá. Más que neoliberales, como dice Francisco Durand, lo que tenemos son neo-rentistas.

La crisis internacional ha golpeado duramente nuestro agro y nuestra industria, y el gobierno ha permitido, absurdamente, que perdamos competitividad en este período. ¿Por qué? Lamentablemente padece una mezcla de ceguera ideológica y de anteojeras hacia los intereses del sector primario-exportador, a quien la competitividad no le importa porque con el oro a 1,100 dólares la onza y el cobre a 2,60 la libra, obtiene ganancias de miles de millones de dólares y los costos locales son casi irrelevantes.

Para promover el desarrollo industrial, la creación de empleos y la reducción de la pobreza, urge una nueva política que revierta la caída del tipo de cambio, establezca una mayor protección arancelaria y sea firme en el control del dumping.

Publicado en el Suplemento Domingo del Diario La República
http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20091122/16/pagina/1558

La crisis en la industria y el agro

sábado, 21 de noviembre de 2009

La industria ha sido el sector más afectado por la crisis económica. La producción industrial se ha reducido en - 9% en los nueve primeros meses del año. El empleo industrial, en 6%, decenas de miles de personas sin trabajo. Las exportaciones agropecuarias, por su parte, han caído 25% este año: mangos, paltas, espárragos, café y banano orgánico, todos afectados por la crisis.

La reciente caída del dólar, permitida por la inacción del BCR, ha agudizado esta crisis. Si el dólar está a 2,80 en vez de digamos, 3,20 como hace 8 meses, eso quiere decir que un producto peruano llega a Estados Unidos a un precio 13% mayor. Mientras tanto, por cierto, el producto chino llega a Estados Unidos al mismo precio: China no ha dejado que su moneda se revalúa con respecto al dólar, cosa que al principal admirador peruano de China, el presidente García, parce habérsele pasado del radar. En todo el mundo, en cualquier parte del mundo hoy un producto chino o estadounidense, en relación al precio del peruano, se ha abaratado en 13%

La caída del tipo de cambio afecta no a una industria, a TODAS las industrias que exportan o que compiten con importaciones. Incluyendo, claro, a la mayor parte de la agricultura comercial peruana, que se dirige a las exportaciones compite, directa o indirectamente, con importaciones.

Al mismo tiempo, los aranceles, que podrían proteger la industria y agro nacionales, han sido desmantelados Carranza los bajó fuertemente poco antes de la crisis, y los TLCs los reducen aún más. Se dice que el TLC con China no afecta a nuestros textiles, pero eso no es verdad: al declarar a la economía china como “economía de mercado”, las posibilidades de aplicar medidas antidumping se dificultan sensiblemente. No por gusto China presiona por que la llamen, mentirosamente, “economía de mercado”.

Pero claro, con este gobierno neoliberal extremo, tener más o menos posibilidades de aplicar medidas antidumping es en la práctica irrelevante. Aunque el dumping es masivo en textiles que vienen de China, y de alimentos de EEUU, no se aplican medidas. Para quienes si se aplican es para el biodiesel, a quienes recientemente se les han aprobado derechos antidumping a pedido del grupo Romero. ¿Será casualidad que el Ministro de Comercio exterior (precisamente¡) haya sido empleado suyo? La ideología neoliberal se aplica hasta donde puede afectar los intereses económicos de los amigotes del régimen, ni un milímetro más allá.

La crisis ha golpeado duramente nuestro agro e industria, y el gobierno ha permitido que perdamos competitividad en este período. Absurdo. Urge un cambio de política que defienda y promueva la producción nacional, y para eso, revertir la caída del tipo de cambio, mantener una mayor protección arancelaria y ser firmes en la aplicación de medidas antidumping.
Escuchar audio en:
http://www.cnr.org.pe/nueva_web/pluma-y-oido.shtml?x=7841

Unión Europea en TLC quiere monopolio para medicamentos en base a plantas

sábado, 25 de julio de 2009

Esta semana terminó en Lima la quinta ronda de negociaciones del TLC entre Perú y Colombia y la Unión Europea. Decían que podía ser la última. Y en este momento, los europeos insisten en que se amplíe el monopolio de las trasnacionales farmacéuticas, que ya se concedió en el TLC con Estados Unidos ahora a productos biológicos como la sangre, hormonas, vacunas, insulinas, medicamentos en base a plantas, entre otros. La consecuencia económica es obvia: a mayor monopolio, precios más altos, que pagaremos los peruanos en beneficio de las grandes empresas que dominan el mercado mundial de medicinas.

Esta imposición de la UE impedir la competencia de productores nacionales mediante la llamada “protección de datos de prueba”, va mucho más allá del TLC con EEUU, y encarecería todos estos productos, inclusive los que puedan hacerse en base a plantas originarias de nuestro país.

De aceptar el Perú esta definición se requeriría la modificación del DL 1072 de la implementación del TLC EEUU, y una nueva modificación de la Decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones. Una vez más, se pasaría por encima de las leyes aprobadas por el Congreso de la república y de los acuerdos tomados con los países socios andinos, para someterse a los intereses de las trasnacionales.

También, por cierto, se mostraría que la ministra Mercedes Araoz ha vuelto a engañar al país. Ella dijo ala prensa nacional, el 22 de marzo, que el Perú no cedería en estos temas y que no se iría más allá que el TLC con Estados Unidos. Pues ahora el gobierno está aceptando precisamente eso.

Parece que el gobierno no ha aprendido la lección de Bagua, e insiste en exprimir a los peruanos, a nuestra naturaleza y a los ciudadanos consumidores. Este es el orden injusto que quieren imponernos.
Audio:

TLC Perú - China: Más contras que pros

sábado, 2 de mayo de 2009

Esta semana se ha firmado un TLC con China. Este Tratado tiene un punto favorable: favorece que los agroexportadoras, en especial los grandes empresarios, vendan más productos a China. También es bueno diversificar relacione comerciales. Pero el TLC con China tiene tres grandes problemas.

La expansión comercial de los productos chinos ha hecho que muchas fábricas en diversos países se vean amenazadas con la quiebra, lo que ha llevado a que esos países reaccionen estableciendo barreras protegiendo su industria. El caso paradigmático es el de la ropa, en el que a pesar de un convenio mundial suscrito una década atrás obliga a EEUU y Europa abrir sus mercados a los textiles chinos, estos dos gobiernos han mantenido un control muy estricto al ingreso de ropa china. En el Perú, el ingreso de ropa, plásticos y otros productos chinos ha tenido un terrible efecto sobre la industria local, debido a que nuestro gobierno no la ha defendido. Facilitar la entrada al Perú de productos industriales de un país como China que tiene un mucho mayor avance en este aspecto, es un gran golpe a nuestra industria.

El haber firmado este TLC en medio de una gran crisis internacional es otra insensatez. En este momento, los distintos países del mundo están protegiendo sus mercados y dando apoyos especiales a sus industrias, en muchos casos por encima de las reglas internacionales de comercio. Pero este gobierno de Alan García va en dirección contraria. Lo hace, además, cuando China y la industria mundial tienen grandes excedentes de producción, que van a vender por el mundo a precios aún más bajos. ¿Cuándo la crisis industrial es mayor y nuestros productores de ropa y alzado ya están afectados, cuando ya ha habido miles de despidos, es acaso momento para darles un nuevo golpe?

Finalmente, la presencia china en la minería está apenas empezando pero no ha sido buena. Shougang, la empresa china que compró la mina de Marcona, primero incumplió los compromisos de inversión gracias a los cuales ganó la privatización, y ha utilizado las services para negar derechos laborales. En un caso más reciente, el de la mina Majaz, los chinos siguen adelante con la usurpación de tierras comunales y un proyecto que generaría enorme daño ambiental. El TLC con China otorga derechos y beneficios especiales a los inversionistas chinos, que dificultan fiscalizar y sancionar a sus empresas abusivas. Estos beneficios y ventajas, además, no son recíprocos – los peruanos no tendrán los mismos derechos en China. La ley del embudo para los peruanos.

Persistir en el neoliberalismo es mala receta, y peor en medio de una crisis enorme. Una vez más, el empecinamiento de Alan García nos mete en problemas crecientes.

TLC con la Union Europea: Otra vez las trasnacionales farmacéuticas al ataque

sábado, 28 de marzo de 2009

El TLC con los Estados Unidos que negociaron Alejandro Toledo y Alfredo Ferrero, y que aceptó Alan García, incluía grandes ventajas para las trasnacionales farmacéuticas. El Ministerio de Salud calculó que los precios de las medicinas se duplicarían en 12 años, a un costo de 300 millones de dólares adicionales que tendríamos que pagar todos los peruanos por medicinas...a favor de estas trasnacionales.

Felizmente, hubo elecciones al congreso en los Estados Unidos, los demócratas ganaron mayoría y exigieron cambios al TLC. El gobierno peruano aceptó sumiso esa renegociación sin pedir nada a cambio, pero en el tema de medicinas los demócratas gringos también se preocuparon por lo que podía pasar a sus ciudadanos y eliminaron los párrafos más negativos del TLC. Quienes negociaron por el Perú quedaron muy mal, ya que quedó demostrado que podían obtenerse mejores condiciones.

Ahora, peligros incluso mayores a los que del TLC con los Estados Unidos, se repiten con el TLC que está negociando el gobierno peruano con la Unión Europea. La delegación europea ha planteado aumentar la protección a la propiedad intelectual para los medicamentos, lo que quiere decir que el monopolio de las trasnacionales sobre nuevos remedios se alarga y las medicinas se encarecen. Con las patentes aumentando de 20 a 25 años y la protección de datos de prueba de 5 años a 11 años, los precios de las medicinas pueden subir fuertemente.

Así, nuevamente está en la mesa de negociaciones los precios de los medicamentos y la salud de los peruanos. Este gobierno ya dejó de lado estas preocupaciones una vez, prefiriendo los intereses de las grandes empresas exportadoras e importadoras, que la salud pública. Bolivia se ha resistido a estas pretensiones de la UE y ha salido de las negociaciones. Tampoco Brasil o Argentina, por mencionar un par de países vecinos, aceptan estas pretensiones de Estados Unidos y Europa, gobiernos que defienden los intereses de sus trasnacionales que dominan la economía mundial y quieren aumentar aún más sus ganancias en medio de la crisis.

Una posición común de la Comunidad Andina debería definirse en torno a lo que es mejor para sus ciudadanos, que es precisamente no aceptar negociaciones en temas de propiedad intelectual y medicamentos. No debemos repetir el “sí o sí” que siguieron Toledo y García en el TLC con los Estados Unidos.

http://www.cnr.org.pe/aa/img_upload/45017bd883f09a7f95f245097e0fe808/290309franke_1.mp3

¿Por qué no hay un TLC entre Estados Unidos y China?

viernes, 28 de noviembre de 2008

Termina el Foro APEC en Lima, con el gobierno y sus aliados empresariales utilizando esta reunión para respaldar los Tratados de Libre Comercio del Perú con Estados Unidos y con China. Se nos dice que aprendamos de estas economías pujantes y fuertes, y de estos líderes que vienen a promover el “libre comercio”.

Pero, si los Tratados de Libre Comercio son tan buenos, ¿cómo es que no hay, no se está negociando ni está propuesto un TLC entre China y Estados Unidos?

Fácil: es que ninguno de esos países practica nada parecido al libre comercio.

Estados Unidos mantiene subsidios agrícolas por cientos de miles de millones de dólares: eso no es libre comercio. Incluso la Organización Mundial de Comercio ha fallado contra los subsidios del gobierno norteamericano al algodón, declarándolos violatorios a los tratados internacionales. A pesar de ello, en el TLC Estados Unidos ha mantenido sus subsidios y ha exigido que sus productos subsidiados ingresen al Perú sin que se les apliquen sobretasas u otros mecanismos de defensa del mercado.

China, por su parte, tiene una economía bajo fuerte control estatal, su moneda está subvaluada y sus bancos otorgan financiamiento barato. Eso tampoco es “libre comercio”. Esta competencia desleal china, por cierto, ya ha causado graves daños a nuestra industria textil y de confecciones, siendo la principal causa de la pérdida de 80 mil empleos en la industria limeña, según registra el INEI para el tercer trimestre e este año. Tras el TLC con China, el Perú tendrá mayores dificultades para defender su industria nacional de estas importaciones subvaluadas.

China y Estados Unidos no practican el “libre comercio”. Tienen un comercio regulado, defendiendo con celo a sus empresas. En el caso del Perú, ¿qué intereses se defienden cuándo se permite que aumenten las importaciones agropecuarias y textiles hasta en 300%, quitándole mercado, ingresos y empleo a los peruanos?

Además, en el TLC, Estados Unidos ha exigido, y obtenido, varias cláusulas que tampoco tienen nada que ver con el “libre comercio”. Por ejemplo, amplían las patentes, que no representan sino formas de establecer un monopolio legal. Y un monopolio es precisamente lo contrario al “libre comercio”. Los EE.UU. insisten también en que sus inversionistas tengan ventajas especiales, superiores a las de los propios peruanos, de tal manera que el gobierno no pueda obligarlos a transferir tecnología, y si queremos cobrarles más impuestos, ellos puedan reclamar en tribunales internacionales. Esto tampoco tiene nada que ver con el “libre comercio”.

China (igual que India, Brasil y la mayor parte de países en desarrollo, incluidos muchos países asiáticos presentes en el Foro APEC), no acepta estas cláusulas norteamericanas para ampliar las patentes y dar privilegios a sus inversionistas. Es que China busca apropiarse de la tecnología al menos corto posible, y para eso otorga menores patentes y obliga a los inversionistas extranjeros a transferir su tecnología a las empresas chinas. Es por eso que ahora pueden vender sus carros en el mundo. Por su parte, frente a la competencia de la ropa china, los Estados Unidos (igual que Europa y otros países) han establecido cuotas y límites a esas importaciones.
En la defensa y promoción de su producción y sus empleos, China y Estados Unidos pueden brindarnos enseñanzas valiosas. Sólo hay que ver lo que ellos hacen, que es muy distinto a lo que van promoviendo e imponiendo por el mundo.

TLCs: en el peor momento

domingo, 16 de noviembre de 2008

La crisis internacional ha estallado cuando el TLC con Estados Unidos está cerca de entrar en vigencia y el gobierno insiste en firmar un TLC con China, mientras al Acuerdo con la Unión Europea todavía está en medio de un difícil proceso de negociación con los países andinos.

En este contexto, los TLC con Estados Unidos y con China son un riesgo importante para nuestros productores. Un agricultor de algodón, por ejemplo, que logró vender a casi US$ 140 dólares el quintal la campaña pasada, hoy enfrenta precios que han bajado a la mitad, mientras las tasas de interés suben. Pero si el TLC con Estados Unidos entra en vigencia, el algodón perderá el 9% de aranceles que hoy defiende un poquito el precio interno. En similar posición están los productores de maíz, trigo y otros productos, con precios internacionales cayendo, EEUU manteniendo sus gigantescos subsidios al agro y el TLC impidiendo que el Estado peruano establezca sobretasas a la importación para igualar un poco la cancha.

El TLC con China, por su parte, aún antes de firmarse ya está afectando a los industriales textiles y de calzado peruano. Es que al inicio de las negociaciones, el gobierno cedió y declaró la economía china una “economía de mercado” (una mentira del tamaño de una casa), lo que dificulta que en el marco de la OMC se establezcan medidas antidumping de defensa ante la competencia desleal. Y la crisis también está golpeando china, que hoy tiene muchas dificultades para colocar sus productos en Estados Unidos y Europa, y está inundando el mundo con ropa, calzado y productos industriales a precios de remate. Ya la industria limeña, según el propio INEI; ha perdido 80 mil empleos el tercer trimestre de este año. Encima, China protege bien su mercado interno, y no quiere facilitar la entrada de nuestras exportaciones agropecuarias a su territorio.

El equilibrio externo
Tenemos además un problema macroeconómico. La crisis internacional nos agarra en un mal momento, debido al desequilibrio externo. Las importaciones han aumentado de US$ 1,200 millones mensuales a finales del gobierno anterior, a más de US$ 2,500 millones mensuales. Ese enorme gasto de divisas ha podido ser solventado debido a que los precios de nuestras exportaciones han estado muy altos, pero aún así el déficit externo (en cuenta corriente) ha sido de 4,3% del PBI en el primer semestre de este año. Si los precios de nuestras materias primas caen en 30% (y están en plena caída), nuestras exportaciones tradicionales van a retroceder en US$ 7 mil 500 millones el próximo año. Las declaraciones de la ministra Mercedes Araoz afirmando que el 2009 exportaremos 33,000 millones de dólares igual que el 2008 (Gestión 24/10/08), están totalmente equivocadas.

Al mismo tiempo, los exportadores no tradicionales – de ropa, de espárragos y de los demás productos- van a ver sus mercados reducidos porque los consumidores norteamericanos y europeos estarán desempleados y ajustados por sus deudas. Ya las exportaciones de ropa a Estados Unidos se han reducido en 10%, y se calcula que el próximo año se reducirán otros US$ 150 millones de dólares. Incluso otros mercados, como los latinoamericanos y asiáticos, se van a ver afectados por la crisis: por ejemplo, Venezuela no podrá seguir comprándonos ropa como ahora, con el precio del petróleo tan bajo.

Mientras tanto, las remesas van a reducirse, los capitales que antes venían ahora van de salida, y las inversiones van a ir más lento. En resumen, todas las condiciones para una seria crisis externa, que ya se está reflejando en el alza del precio del dólar, pero que podría ser todavía mucho mayor.

El Presupuesto Público
En realidad, ya desde el año pasado, con la gestión del ex-ministro Carranza, el gobierno prácticamente adelantó muchos de los negativos efectos del TLC sobre la economía peruana al reducir sustancialmente los aranceles a muchos productos. De esta manera, se facilitaron las importaciones, quitándole mercado a los productos peruanos, sin que eso tuviera ningún efecto sobre la inflación como pretendía el gobierno.

Estas rebajas arancelarias han significado, según la jefa de la SUNAT, 3 mil millones de soles menos de recaudación arancelaria. Como ha indicado Humberto Campodónico, el mayor efecto negativo se produce en la rebaja de aranceles a los bienes de consumo duradero. En efecto, con el DS 158 2007 EF, se redujo de 12 a 9% el arancel a las máquinas tragamonedas (??), las grabadoras, cámaras fotográficas, muebles, colchones y aparatos de dormitorio, joyas de oro, plata y otros metales preciosos, cuchillería, entre otros. Por tanto, la solución se cae de madura: hay que revertir la rebaja de aranceles de Carranza (que solo beneficia a los extranjeros, a los importadores y a los sectores A y B)”.

Alternativas
El gran riesgo que enfrentamos, es que está situación lleve a una continua pérdida de reservas internacionales y una disparada del dólar, llevando a la economía peruana a una profunda recesión.

Este es el momento de defender a la industria y al agro nacional. Reestablecer aranceles y dictar medidas contra la competencia desleal – Estados Unidos subsidia su agro y China su industria – permitiría reducir las importaciones, favoreciendo el equilibrio externo. Por otro lado, esto favorecería a los productores nacionales, dándoles mejores condiciones de competencia en momentos de crisis y protegiendo los empleos nacionales. Los TLCs nos impedirían tomar estas medidas que son indispensables para enfrentar la crisis; menor postergar su entrada en vigencia y pensar mejor qué tratados nos convienen ahora que la economía mundial entra en una fase de profundos cambios.

¿Esto nos dificultaría exportar a Estados Unidos? No, porque ya ese país ha prorrogado por cuarta vez el ATPDEA, que nos permite vender nuestros productos en ese país sin pagar impuestos a la importación. De hecho, hasta el momento el gobierno norteamericano no ha dado pase al TLC porque no hemos cumplido condiciones como la protección del bosque amazónico.

¿Por qué en el TLC son tan importantes los derechos laborales?

miércoles, 6 de agosto de 2008

En memoria de Eduardo Castillo

La suerte del TLC depende de que, en los Estados Unidos, se pongan de acuerdo demócratas y republicanos. El gobierno de Bush, republicano, negoció un Tratado rechazado por los demócratas, que ahora tienen mayoría en el Congreso. Para los demócratas no solo está en cuestión en tratado con el Perú, sino toda la política comercial, incluyendo la posibilidad de que el gobierno de Bush negocie TLCs con más países.

La principal manzana de la discordia: las cláusulas laborales. Esta semana, una nueva propuesta del gobierno republicano no ha convencido a congresistas claves, por lo que el TLC está contra las cuerdas.

Pero ¿No se están mezclando dos cosas totalmente distintas? ¿por qué los derechos laborales son importantes en un tratado comercial?

Por los efectos negativos que el comercio puede tener sobre los salarios y condiciones de trabajo si no hay una regulación adecuada. Los tratados comerciales son presentados como una oportunidad para vender al otro país lo que podemos producir con mayor facilidad, lo que en economía se llaman ¨ventajas comparativas¨. Pero la globalización comercial ha tenido también otras consecuencias. Las empresas multinacionales han reaccionado ante esta nueva situación trasladando la producción que no requiere alta tecnología hacia los países donde los salarios y derechos laborales son más bajos. No por gusto se lee ¨made in China por doquier. También han empujado a los trabajadores a aceptar menores salarios y a los gobiernos a reducir los derechos laborales, bajo la amenaza de trasladar los empleos a otros lugares. Gracias a ello sus ganancias se han elevado tremendamente.

Al mismo tiempo, los países desarrollados siguen concentrando los avances tecnológicos, que les permiten mantener a sus empresas como las dominantes en el mundo, y con los TLCs refuerzan las leyes de propiedad intelectual para obtener mayores ganancias por sus nuevos inventos.

Esto es lo que ha llevado a tanta resistencia a la globalización: que los salarios se estancan mientras las ganancias empresariales y los sueldos de los altos ejecutivos suben por ascensor. La causa son estas condiciones de competencia ampliada al espacio mundial, establecidas por la globalización y los TLCs, que quitan posibilidades a los trabajadores de defender leyes orientadas a una mejor repartición de la riqueza, condiciones básicas de trabajo digno y seguridad social para las mayorías.

Es por eso que la discusión abierta por los demócratas en EEUU en relación a los derechos laborales en los TLCs es fundamental. La cuestión es si el comercio mundial seguirá orientándose a promover una ¨competencia hacia abajo¨en los salarios y derechos laborales, en la que cada país y empresa busca mejorar sus posibilidades de competencia reduciendo sus costos laborales. O si, por el contrario, se busca una reorientación de las reglas internacionales de comercio para segurar a los trabajadores, en todo el mundo, derechos laborales básicos, y la competencia entre las empresas y países se basa principalmente en mejoras en tecnología y organización de la producción.

Para quienes lo fundamental es la reducción de la pobreza y la mejora de las condiciones de vida de las mayorías, es indispensable nuevas reglas para el comercio internacional que defiendan los derechos de los trabajadores. Por eso, en esta discusión estamos clara y definidamente al lado de los congresistas demócratas y en contra del gobierno de Bush.








El TLC, los decretos y las medicinas

jueves, 10 de julio de 2008

Dentro del paquete de decenas de leyes que el gobierno ha promulgado recientemente, está uno promulgado para cumplir con las obligaciones que el TLC nos impone en materia de medicinas. Es el Decreto Legislativo 1072.

Este decreto establece lo que se llama la “protección de datos de prueba”. Los llamados “datos de prueba”son la información científica que demuestra que un nuevo producto efectivamente sana y no enferma. La “protección” de estos datos de prueba no es un back-up en una computadora, no; bajo ese nombre de “protección” se establece un monopolio, impidiendo que otras empresas puedan basarse en esas pruebas científicas para producir el mismo remedio. Se limita así la competencia, favoreciendo que las trasnacionales farmacéuticas cobren precios mayores.

Para darles una idea de la diferencia de precios que pueden significar los monopolios de las medicinas, les contaré algo que me pasó recientemente. Hace unas semanas estaba mal de la garganta y pedí a la farmacia un antibiótico, azitromicina. Conocedor de que los genéricos son más baratos, pedí un genérico: me cobraron 5 soles por las pastillas. Apenas 3 días después fui a comprar otra dosis del mismo remedio: querían cobrarme 55 soles: ¡11 veces más!. Ante mi insistencia, me dieron el genérico a 5 soles. Pero si no hubiera habido competencia, me habría visto obligado a pagar los 55 soles, o más, desde el comienzo.

Estos abusos son moneda corriente en el Perú. Estudios han mostrado que las medicinas en el Perú tienden a costar el doble que en Argentina. Este alto precios de los remedios hace que cientos de miles de peruanos no puedan cuidar su salud adecuadamente. Mientras tanto, el gobierno está actuando para limitar aún más la competencia y beneficiar a las trasnacionales farmacéuticas, facilitando que suban los precios de las medicinas.

El decreto 1072 establece que "el periodo de protección será normalmente de 5 años". Resáltese el NORMALMENTE. Eso quiere decir que puede ser mayor. El Decreto no pone topes ni períodos máximos: podrían ser 20, 30 o 50 años de monopolio para que las trasnacionales cobren el precio que les de la gana, sin tener que enfrentar la competencia!! Esta indefinición en cuanto al periodo de “protección”, por cierto, no existe en relación a los datos de prueba para plaguicidas químicos, también aprobada recientemente con el DL 1074.

El mismo decreto 1072 establece que esta protección de datos, que sustenta el monopolio, podrá prolongarse en el tiempo, dependiendo de lo que diga un funcionario sin que tenga que basarse en indicadores objetivos y verificables. De esta manera se abre la puerta a la corrupción. Y las trasnacionales farmacéuticas tienen fama de ser campeonas en sobornar funcionarios públicos y comprar conciencias.

Es llamativo que este decreto, a pesar de tratar sobre medicinas, no ha sido suscrito por el ministro de salud, quien tendrá que velar por su aplicación. Estas puertas abiertas al abuso y la corrupción pueden cerrarse, mediante el reglamento de este decreto. Esperemos que el gobierno decida ponerse del lado de los miles de enfermos pobres y tome medidas para bajar el precio de las medicinas, en vez de para subirlas.

Recortando beneficios laborales

lunes, 26 de mayo de 2008

Un reciente decreto del gobierno, el DL 1086, ha reducido los beneficios a los trabajadores de empresas medianas, reduciéndoles a la mitad sus vacaciones, gratificaciones y CTS. El Decreto llama a estas empresas como “pequeñas empresas”, pero en el Perú es evidente que una empresa con 100 trabajadores que vende 6 millones de soles, no tiene nada de “pequeña”. Es sólo un truco propagandístico más para pasar gato por liebre.

El efecto sobre los trabajadores es sustancial: en esencia, este decreto les quita a estos trabajadores dos sueldos completos al año. Los trabajadores pierden medio mes de vacaciones, medio sueldo de CTS, medio sueldo en diciembre, medio sueldo en julio: ¡Feliz 28!

La nueva ley dice que estos beneficios no podrán ser retirados a los actuales trabajadores y que no se puede subdividir a una empresa en varias menores para gozar de este beneficio. Pero es improbable que esos controles funcionen. ¡Si el gobierno permite que las empresas destruyan sindicatos impunemente, incluso en empresas con miles de trabajadores! ¡Si se puede despedir a un trabajador para contratar a otro en el mismo puesto pero que sólo tenga la mitad de los beneficios!

Hagamos un cálculo: ¿cuánto puede ganar una empresa que tiene 300 trabajadores, subdividiéndola en cuatro y acogiéndose a la nueva ley? Para un obrero que gana mil soles mensuales, la empresa se ahorra dos mil soles anuales (que pierde el trabajador). Si son 300 trabajadores, la empresa se ahorra 600 mil soles anuales.

Recordemos: en el capitalismo, las empresas se dedican a buscar obtener las mayores ganancias posibles. Si lo pueden hacer restándole beneficios a los trabajadores, ¿por qué no lo harían?

En los últimos años, los trabajadores que recibían en total 25% del PBI, han pasado a recibir 20% del PBI. Esto quiere decir que han perdido unos US$ 7 mil millones de dólares al año, menores ingresos que han pasado a engrosar las ganancias de las empresas. Ahora, los trabajadores perderán otro poco frente al capital.