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Dólar barato = pérdida de competitividad

domingo, 22 de noviembre de 2009

La industria ha sido el sector más afectado por la crisis económica. La producción industrial se ha reducido en - 9% en los nueve primeros meses del año. El empleo industrial, en 6%, lo que significa decenas de miles de personas sin trabajo.

Varias causas explican esta fuerte caída. Una primera es que la demanda internacional ha disminuido con la crisis. Hoy se compran menos polos y chompas en Estados Unidos y otros países, y eso incluye las confecciones peruanas. Otra causa ha sido el “espíritu animal” de los inversionistas: la inversión privada ha caído 20% y, a consecuencia, la industria peruana de bienes de capital ha reducido su producción en más de 50%. El Plan de Estímulo, llamado más popularmente Plan Anti-Crisis, no ha logrado contrarrestar estas dos fuerzas recesivas, porque ha sido tardío y mal orientado.

Pero hay una tercera fuerza que no debemos menospreciar: la reducción de la competitividad de la industria y el agro nacionales. La reciente caída del dólar, permitida por la inacción del BCR, es clave en este sentido. Si el dólar está a 2.80 en vez de 3.20 como hace 8 meses, eso quiere decir que un producto peruano llega a Estados Unidos a un precio 13% mayor.

Mirando a China y a Harvard
Mientras tanto, el producto chino llega a Estados Unidos al mismo precio: China no ha dejado que su moneda se revalúe con respecto al dólar, cosa que al principal admirador peruano de China, el presidente García, parece habérsele pasado del radar. En cualquier parte del mundo, incluido el Perú, en los últimos 8 meses un producto peruano se ha encarecido en relación a uno chino o estadounidense en 13%. En plena crisis, cuando los consumidores del mundo entero compran menos y buscan formas de ahorrar, nuestros productos resultan más caros.

Eso significa que nuestra industria nacional puede vender menos, y como consecuencia produce menos y despide trabajadores. Miles de empleos se han perdido. También significa que los pequeños agricultores tienen que vender más baratos sus productos en el exterior, empobreciéndose.

Como hemos dicho, China no ha permitido algo así. Ha mantenido su tipo de cambio con el dólar, a pesar de que tienen un enorme superávit comercial y de las presiones norteamericanas para que revalúen el yuan.

Lo hacen por experiencia: en las últimas décadas, ese tipo de cambio competitivo le ha permitido a China un fenomenal crecimiento en base a la exportación de manufacturas. Hay también una investigación académica de Dani Rodrik, profesor de Desarrollo Internacional de Harvard, que establece que los países con tipos de cambio más competitivo crecen más.

Aranceles, anti-dumping y TLCs
Al mismo tiempo, los impuestos a las importaciones, que podrían defender el mercado interno para la industria y agro nacionales, han sido desmantelados. Carranza bajó los aranceles al mínimo poco antes de la crisis, y los TLCs los eliminan para importaciones de EEUU, Chile, China y, si se acepta, la Unión Europea.

Se dice que el TLC con China no afecta a nuestra industria textil, pero eso no es verdad: al declarar a la economía china como “economía de mercado”, las posibilidades de aplicar medidas antidumping se dificultan enormemente. No por gusto China presiona por que la consideren, mentirosamente, “economía de mercado”: para seguir inundándonos con sus productos subvaluados que quiebran nuestra industria, como bien lo dijo hace poco Peter Navarro, académico norteamericano, en su visita al Perú.

Pero claro, con este gobierno neoliberal extremo, tener más o menos posibilidades de aplicar medidas antidumping es en la práctica irrelevante. Aunque es masivo el dumping en los textiles de China e India, y en los productos agrícolas de EEUU, el gobierno no quiere aplicar salvaguardas.

Para quienes sí se han aprobado recientemente salvaguardas antidumping es para los biocombustibles. ¿Será casualidad que el grupo Romero esté involucrado en este negocio, defendiendo incluso leyes que nos obligan a consumir esos productos, y el Ministro de Comercio Exterior (¡precisamente¡) haya sido empleado suyo? La ideología neoliberal se aplica siempre que no se afecten los intereses económicos de los amigotes del régimen, ni un milímetro más allá. Más que neoliberales, como dice Francisco Durand, lo que tenemos son neo-rentistas.

La crisis internacional ha golpeado duramente nuestro agro y nuestra industria, y el gobierno ha permitido, absurdamente, que perdamos competitividad en este período. ¿Por qué? Lamentablemente padece una mezcla de ceguera ideológica y de anteojeras hacia los intereses del sector primario-exportador, a quien la competitividad no le importa porque con el oro a 1,100 dólares la onza y el cobre a 2,60 la libra, obtiene ganancias de miles de millones de dólares y los costos locales son casi irrelevantes.

Para promover el desarrollo industrial, la creación de empleos y la reducción de la pobreza, urge una nueva política que revierta la caída del tipo de cambio, establezca una mayor protección arancelaria y sea firme en el control del dumping.

Publicado en el Suplemento Domingo del Diario La República
http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20091122/16/pagina/1558

La crisis en la industria y el agro

sábado, 21 de noviembre de 2009

La industria ha sido el sector más afectado por la crisis económica. La producción industrial se ha reducido en - 9% en los nueve primeros meses del año. El empleo industrial, en 6%, decenas de miles de personas sin trabajo. Las exportaciones agropecuarias, por su parte, han caído 25% este año: mangos, paltas, espárragos, café y banano orgánico, todos afectados por la crisis.

La reciente caída del dólar, permitida por la inacción del BCR, ha agudizado esta crisis. Si el dólar está a 2,80 en vez de digamos, 3,20 como hace 8 meses, eso quiere decir que un producto peruano llega a Estados Unidos a un precio 13% mayor. Mientras tanto, por cierto, el producto chino llega a Estados Unidos al mismo precio: China no ha dejado que su moneda se revalúa con respecto al dólar, cosa que al principal admirador peruano de China, el presidente García, parce habérsele pasado del radar. En todo el mundo, en cualquier parte del mundo hoy un producto chino o estadounidense, en relación al precio del peruano, se ha abaratado en 13%

La caída del tipo de cambio afecta no a una industria, a TODAS las industrias que exportan o que compiten con importaciones. Incluyendo, claro, a la mayor parte de la agricultura comercial peruana, que se dirige a las exportaciones compite, directa o indirectamente, con importaciones.

Al mismo tiempo, los aranceles, que podrían proteger la industria y agro nacionales, han sido desmantelados Carranza los bajó fuertemente poco antes de la crisis, y los TLCs los reducen aún más. Se dice que el TLC con China no afecta a nuestros textiles, pero eso no es verdad: al declarar a la economía china como “economía de mercado”, las posibilidades de aplicar medidas antidumping se dificultan sensiblemente. No por gusto China presiona por que la llamen, mentirosamente, “economía de mercado”.

Pero claro, con este gobierno neoliberal extremo, tener más o menos posibilidades de aplicar medidas antidumping es en la práctica irrelevante. Aunque el dumping es masivo en textiles que vienen de China, y de alimentos de EEUU, no se aplican medidas. Para quienes si se aplican es para el biodiesel, a quienes recientemente se les han aprobado derechos antidumping a pedido del grupo Romero. ¿Será casualidad que el Ministro de Comercio exterior (precisamente¡) haya sido empleado suyo? La ideología neoliberal se aplica hasta donde puede afectar los intereses económicos de los amigotes del régimen, ni un milímetro más allá.

La crisis ha golpeado duramente nuestro agro e industria, y el gobierno ha permitido que perdamos competitividad en este período. Absurdo. Urge un cambio de política que defienda y promueva la producción nacional, y para eso, revertir la caída del tipo de cambio, mantener una mayor protección arancelaria y ser firmes en la aplicación de medidas antidumping.
Escuchar audio en:
http://www.cnr.org.pe/nueva_web/pluma-y-oido.shtml?x=7841

La crisis y el modelo en 3 pastillas

sábado, 9 de mayo de 2009

El Mundo regula, Alan privatiza. La crisis ha llevado, en todo los países desarrollados, a mayor regulación. Los bancos están más controlados y algunos incluso nacionalizados. Obama cierra los escapes de los paraísos fiscales. Mientras tanto, Alan García siguen en la ruta neoliberal de desarmar al Estado y darle todo el poder a las grandes empresas: privatización de Paita y otros puertos, TLCs que permiten a los inversionistas reclamar ante tribunales internacionales, Doe Run que sigue haciendo de las suyas, etcétera, etcétera. El colmo: MIVIVIENDA se prepara a “titulizar” hipotecas, exactamente el mismo proceso que permitió el empaquetamiento de hipotecas impagables en Bonos AAA y engañar a medio mundo por 8 trillones de dólares, generando así la crisis actual. ¿Es que los señores del gobierno no leen los periódicos?

Los metales no eran lo que parecían. En su primera gestión, Luis Carranza afirmó que el Perú crecería 10 años seguidos a 10% anual porque el precio de los metales seguiría alto por una década. Pocos meses después, esos precios se derrumbaron, y con ellos los ingresos fiscales y el canon que reciben muchas regiones y municipios. El riesgo de confiar en la venta de nuestros recursos naturales se ha hecho evidente. Las excepcionales condiciones económicas de las que gozó el actual gobierno entre el 2006 y el 2008 no regresarán. Pero el gobierno sigue inmutable en esta estrategia, como lo muestra la defensa de los decretos legislativos que permiten la apropiación de territorios indígenas por trasnacionales petroleras.

Los trabajadores y lo social siguen abajo. Cuando la economía crecía, los salarios de los trabajadores no aumentaban. La productividad aumentó 25%, y los salarios nada. Ahora que hay crisis, un aumento de salarios permitiría que se recupere la demanda y las empresas tengan más mercado para sus productos. Pero Alan García con su pensamiento neoliberal ni siquiera permite que el salario mínimo recupere lo que perdió por la inflación. Y para reactivar la economía, pues que los trabajadores gasten sus ahorros de la CTS, pero ningún aumento salarial. Mientras tanto, decenas de miles de empleo en los sectores textiles, de agroexportación y minería, sin respuesta alguna del gobierno. Tremendo contraste no sólo con Estados Unidos y Europa, donde aumentan los beneficios del desempleo, sino también con países vecinos donde se aumenta el salario mínimo (Brasil, Bolivia) y se protege el empleo (México, Chile).

Lo social siempre la última rueda del coche. Cuando escucho la palabra crisis, lo primero que se me viene a la mente son los afectados por la crisis, la gente. Los que perderán el empleo. Quienes ya no podrán pagar las medicinas para curar a sus hijos. Los alpaqueros, que ya antes eran muy pobres y ahora no les pagan ni la mitad por su lana. Los que enfrentarán la decisión terrible de si deben sacar a sus hijos del colegio o la universidad, porque ya no pueden mantenerlos. Alan García en cambio piensa sólo en las empresas: no hay ninguna política frente a los problemas sociales de la crisis.
Descargar audio:

Crisis, blindaje y alternativas

sábado, 25 de abril de 2009

La economía peruana ya entró en recesión. El crecimiento económico se detuvo y la producción nacional está reduciéndose. Las cifras oficiales indican que el PBI de febrero fue 0.19% mayor que febrero del año pasado. Pero si comparamos el PBI de febrero del 2009 con el de unos meses atrás, en vez de ir para arriba, estamos yendo para abajo.

Lo mismo sucede con las cifras de empleo, que en los últimos 4 meses han caído en 3%. Estas cifras nos indican que ya pasamos de una crisis que afectaba únicamente a algunos sectores exportadores, a una recesión que se ha generalizado en la mayor parte de la economía nacional. A los miles de empleos perdidos en el sector textil, agroexportador y turístico, y a la drástica reducción de ingresos de alpaqueros, cafetaleros y otros agricultores, se suman ahora muchas otras familias en diversas ramas de la economía.

El gobierno afirmó durante meses que estábamos blindados y que la crisis internacional no tocaría nuestras puertas. No ha sido así por una razón principal: la torpeza del gobierno en hacer frente a la crisis internacional. Pensaron que iba a ser una crisis pasajera y leve, cuando desde el comienzo se veía que podía ser fuerte y prolongada. En tiempos difíciles lo mejor es estar preparado para lo peor, pero el gobierno prefirió pintarse un improbable futuro rosado. Tremendo error, que se explica por la postura neoliberal del gobierno de apostar toda su estrategia al capital internacional y pensar que la intervención estatal en la economía debe ser mínima.

Basados en esa sesgada visión de la realidad, la política económica de todo el segundo semestre del 2008 fue de negación de la crisis internacional. Se limitaron a evitar que la salida de capitales produjera una abrupta elevación del tipo de cambio y una contracción del crédito, mediante la acción del Banco Central de Reserva de vender dólares y proveer liquidez. Al mismo tiempo, optaron por reducir el gasto y la inversión pública, agravando los impulsos recesivos.

El Plan Anti-Crisis

Tardíamente, el gobierno cambió al ministro de economía y se lanzó un plan anti-crisis, oficialmente llamado de “estímulo económico”. Los resultados muestran que ese plan no está funcionando.

En términos macroeconómicos, el principal problema del plan anti-crisis es que confiaba todo a un rápido repunte de la inversión privada y pública. Las recientes declaraciones presidenciales muestran que su confianza a ciegas en la inversión privada, ha fracasado una vez más. Pero el problema también ha estado en la inversión pública: como era previsible, esta demora en hacerse realidad, sobretodo al haberse optado por un esquema centralista que, frente a los gobiernos regionales y municipios, mantiene recortes presupuestales y trabas al desarrollo de sus capacidades gerenciales y técnicas. El gobierno apostó a una inversión pública centrada en los ministerios apristas de transportes y de vivienda, sin lograr los resultados deseados.

En tiempos de crisis, la rapidez para ejecutar los planes es de primordial importancia. Al confiar todo el plan anti-crisis a la inversión, el gobierno dejó de lado otros mecanismos que pueden actuar con más velocidad para estimular la demanda, como son aquellos directamente relacionados a los ingresos y el consumo de la población.

Salir de la Crisis con otro rumbo

La política económica actual no solamente ha permitido la profundización de la crisis; también representa un reforzamiento del modelo neoliberal. El remate de nuestros puertos y la entrega de concesiones de infraestructura mal reguladas a grandes empresas va a significar enormes costos a los usuarios. La priorización de la extracción de minerales y petróleo se sigue promoviendo aunque arrase con el bosque amazónico, el medio ambiente y los derechos de las comunidades y pueblos indígenas.

El último episodio de esta política es la de la libre disponibilidad de la CTS al mismo tiempo que se niega todo aumento de los sueldos y salarios. Se opta porque los trabajadores se coman los ahorros que deben servirles para hacer frente al riesgo de desempleo, justo cuando éste riesgo está más presente que nunca. Por el contrario, lo que debe hacerse es efectivamente aumentar los ingresos de los trabajadores, pero no a costa de ponerlos en mayor situación de vulnerabilidad. ¿Por qué no se rebaja las comisiones y aportes a las AFPs, a quienes desde hace meses les pagamos para que nuestra plata pierda en vez de ganar? ¿Por qué no se reajusta el salario mínimo y se mejoran sueldos y/o bonificaciones a maestros y servidores públicos? ¿Por qué no se facilita que los trabajadores privados en general aumenten sus remuneraciones? Estas son las opciones que se necesitan, aumentando la demanda pero no a costa de aumentar la inseguridad de las familias en medio de la crisis.

El Perú necesita una política económica y social distinta a la actual para salir de la crisis. Pero el objetivo no es regresar a dónde estábamos, a un modelo neoliberal que agrava la desigualdad, acentúa las fracturas sociales y afecta tremendamente nuestro medio ambiente. No debemos retomar el mismo tipo de crecimiento económico sin desarrollo humano y social. Aumentos de salarios públicos y privados, y más presupuesto a programas sociales que directamente vayan a los más pobres, eran y son alternativas anti-crisis que pueden funcionar con rapidez, y que además tienen la virtud de orientarse a los más necesitados. Más allá del corto plazo, debemos apuntar a un desarrollo con orientación humana, basado en la agricultura y la industria, respetando la ecología y donde la salud, la educación y la seguridad social sean componentes fundamentales.

Alternativas frente a los despidos y la crisis social

domingo, 1 de marzo de 2009

El Plan Anti-crisis del gobierno ha sido tardío, y aún está por verse si tendrá efecto hacia fines de este año. Mientras tanto, han sido despedidos 6 mil trabajadores mineros, 30 mil textiles y otros miles en la agroindustria (al menos mil sólo en Ica). En la mayor parte de los casos, se trata de trabajadores que carecen de cualquier derecho a la sindicalización y que pierden el empleo sin indemnización alguna. Así opera el casi ilimitado poder que otorga a los empresarios la ley peruana. Nada importa que muchas de esas empresas hayan hecho ganancias extraordinarias los años anteriores. Mientras tanto, el Ministerio de Trabajo mira hacia otro lado

Por otro lado, a las alzas de precios de los alimentos del año pasado, han seguido otros golpes a las familias más pobres. Los cafetaleros, bananeros y mangueros reciben menores precios por sus productos.

¿Qué se puede hacer ante esta dura situación social, como parte de un programa que efectivamente mantenga el crecimiento económico y la creación de empleos, pero que atiende a los más golpeados por la crisis?

Programas de promoción del empleo y salarios

Diversos países de América Latina están tomando medidas al respecto. En Argentina, para limitar los despidos el gobierno va a subsidiar el empleo cubriendo las contribuciones a la seguridad social (10% del salario). En Chile se ha establecido un subsidio a trabajadores jóvenes con ingresos bajos y se otorga 60 dólares por carga familiar a las familias más vulnerables. En el Perú, el gobierno podría pagar con fondos del Tesoro Público las contribuciones para pensiones y aumentar así los salarios efectivos que reciben los trabajadores.

El incremento del salario mínimo, como están haciendo Colombia, Brasil y Bolivia, es otra medida importante. En Bolivia y Brasil se aumenta el salario mínimo en 12%; en Colombia el aumento es de 8% más 26 dólares de subsidio de transporte. La disminución de la producción y los despidos se produce fundamentalmente por falta de demanda, y aumentar el salario mínimo puede ayudar a recuperar la demanda. Tal alza de salarios no tiene porque representar una pérdida de competitividad de la industria nacional, si va acompañada de un aumento en el tipo de cambio, el drawback y los aranceles (los dos primeros ya se vienen produciendo).

El apoyo a pequeñas empresas y a sectores en crisis también es una medida conveniente. El sector textil por ejemplo, ha perdido decenas de miles de empleos, y eso va a seguir. Un respaldo a empresas en crisis a condición de que mantengan el empleo, como en México, puede servir de complemento a programas de protección del mercado interno frente al dumping chino, de compras estatales de buzos, uniformes y calzado escolar, y de facilitación del crédito. Cubrirles la mayor parte de sus contribuciones a la seguridad social con fondos del estado, como hace Argentina, o subsidiar los salarios bajos como en Chile, podría servir para mantener y ampliar el empleo formal, y aumentar la competitividad empresarial.

Programas sociales

Dos tipos de programas sociales parecen particularmente adecuados a esta situación de crisis. En aquellas zonas donde se están perdiendo empleos masivamente, programas orientados a construir y mejorar caminos rurales, infraestructura de riego, colegios y centros de salud pueden generar cientos o miles de empleos temporales. De esta manera, se combina la necesidad de las familias de tener un sostén económico con la mejora de la infraestructura pública.

Por otro lado, para pequeños productores, campesinos y ganaderos, un empleo temporal no es la mejor solución: ellos tienen que seguir cuidando su negocio, sus cultivos y sus animales. En estos casos, programas de transferencias en dinero, como Juntos, pueden ser más efectivos. En los distritos golpeados por la crisis donde no hay Juntos, debería establecerse con prontitud, pero incluyendo (temporalmente) a las familias sin hijos. De esta manera, se evita que estas familias pobres se vean obligadas a vender a precio de remate los animales que con tanto esfuerzo han juntado, o que los niños sean sacados del colegio para trabajar.

Además, la salud y la seguridad social para los ancianos, que son políticas sociales que debieran estar siempre funcionando, ahora se vuelven más necesarias. Las familias que ya en tiempos normales requieren hacer un gran esfuerzo para comprar sus medicinas, están mucho más en riesgo cuando hay desempleo. Si hay un año en el cual la seguridad social, en salud y pensiones, debería reforzarse, es precisamente éste, el 2009. Hacer realidad un aseguramiento universal en salud que brinde buena atención de manera gratuita y dar pensiones a los ancianos pobres con dinero del estado, son dos buenas alternativas.

Hay que recordar, por cierto, que más gasto social es una medida reactivadora: aumenta el consumo de las familias pobres, que se gastará en bienes nacionales, compensando así los efectos de la crisis sobre la demanda.

Defender el bienestar de las familias trabajadoras debe ser una prioridad ante la crisis. El paquete anti-crisis de Carranza se centra en la reducción de controles en proyectos millonarios que se encargan a las grandes empresas constructoras, con lo que la corrupción irá de la mano con el aumento de la pobreza. Hay otras formas de hacerle frente a la crisis defendiendo el trabajo digno y los programas sociales, y casi todos los países vecinos las aplican, ¿por qué el Perú es la excepción?

La crisis económica y las oportunidades

sábado, 28 de febrero de 2009

En los últimos meses he estado escribiendo e insistiendo sobre la crisis internacional y su impacto en el Perú. Los despidos masivos, la caída de precios agropecuarios, el desastre de nuestros fondos en las AFPs, muestran que efectivamente no estábamos blindados. Y la situación económica va a empeorar en los próximos meses.
Hay diversos problemas nacionales, muy serios, que no están directamente afectados por esta crisis. Los serios problemas ambientales, la mala calidad de la educación, la falta de acceso a la salud y los riesgos que tienen los pacientes, las violaciones a los derechos humanos en casos como las torturas de Majaz, la corrupción generalizada, la injusticia del sistema de justicia, el autoritarismo del gobierno y el desprestigio del Congreso, el centralismo, el abandono de la ciencia y tecnología, la desatención al agro y las pequeñas empresas, los conflictos sociales, la venalidad en la televisión y muchos medios masivos de comunicación, los abusos de las empresas hacia sus trabajadores, la discriminación de las mujeres, la exclusión de los pueblos indígenas, son todos problemas que siguen presentes y que demandan solución.
En todos estos temas, el gobierno de Alan García ha sido absolutamente conservador. No ha promovido reformas y ha mantenido todos esos graves problemas sin atender, lo que ha hecho que se vayan agravando con el tiempo.La crisis económica dificulta la atención a estos problemas. Los dos primeros años de gobierno fueron de excepcional bonanza económica, gracias a una coyuntura internacional excepcional. Eran por eso el momento ideal para que un gobierno se concentrara en mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Lamentablemente, no lo hizo, y ahora la crisis económica obliga a atender un nuevo frente de acción.
Pero eso no quiere decir que debiéramos resignarnos a todos esos lastres de la vida nacional. Por el contrario, si bien la crisis genera dificultades, también genera oportunidades. La retracción de la inversión minera debiera servir para repensar una estrategia en relación al medio ambiente, las comunidades y la tributación. La necesidad de aumentar el gasto público como una medida anticíclica debiera servir para lanzar una mejora sustancial de la salud pública y un sistema de pensiones asistenciales. El fracaso hoy más evidente del modelo económico, debiera llevarnos a iniciar una modificación de fondo del mismo, para que la respuesta a la crisis no sea como seguir con lo mismo sino como iniciar un desarrollo económico inclusivo y sustentable. La necesidad de que la respuesta a la crisis refleje una verdadera unidad nacional, debiera hacer que se promueva una mayor democratización del país y un respeto a los derechos humanos. Nada de eso aparece en la agenda del gobierno.
Lástima que tengamos un gobierno que no solo es de extrema derecha, sino que enfeudado a los grandes empresarios y la Confiep, carece de la imaginación, la empatía con el pueblo y la confianza en la organización ciudadana como para responder a la crisis eficazmente y aprovechando las oportunidades.

A una semana del nuevo plan anti-crisis

lunes, 9 de febrero de 2009

La semana pasada, el nuevo ministro de Economía Luis Carranza anunció un nuevo plan para afrontar la crisis económica. Tardíamente, el gobierno intenta reaccionar. Ya la crisis golpea fuertemente al país, los precios de nuestras exportaciones, del café y del banano han caído, los despidos se multiplican y el costo de vida sigue altísimo.

A continuación, un balance rápido de lo que se sabe a la fecha de este nuevo Plan Anti-Crisis:
Es Otro Plan, y no la Primera Etapa del anterior. Ya no se llama "Plan Anti-crisis", ahora se llama "Plan de estímulo económico" Carranza no quiso como entenado al hijo de Valdivieso, quiere el propio. Es claro que se trata de otro plan, y no de la "Primera Etapa" del anterior: el esquema es otro, diversas medidas tomadas no estaban en el anterior plan (rebaja de combustibles, aumento del drawback, fideicomisos regionales, Costa Verde, FOIRSUR, Fondo de Igualdad, reprogramación de deudas, garantías del Estado a empresas en Asociaciones Público-Privadas) y varias medidas del anterior plan quedan congeladas (aumento a programas sociales, apoyo a trabajadores en sectores afectados, proyectos con financiamiento externo, programas de vivienda). Un balance somero de cuánto se había avanzado con el Plan Anti-Crisis hasta ahora es: NADA.

La mitad es un engañamuchachos. De los 4,500 millones de soles anunciados, más de la mitad son unos "fideicomisos regionales", que se dijo "movilizarán" 2,600 millones de soles, y que nadie sabe en qué consisten y cómo funcionan. Recientemente parece haberse aclarado la figura: el gobierno ha enviado un proyecto de ley al Congreso según el cual los gobiernos regionales podrán endeudarse por esa suma, poniendo el gobierno central apenas la décima parte. Pero todavía eso tiene que pasar por el Congreso, la aprobación del reglamento, la burocracia que apruebe los procedimientos, así que faltan muchos meses antes que eso funcione.

Se mantiene la improvisación y la incertidumbre. Se dice que 1,900 millones son para proyectos, pero ni siquiera se han aprobado los montos específicos para cada uno de estos proyectos (D.U. 010-2009). Mientras no haya un proyecto de crédito suplementario y una explicación clara, seguiremos sin saber cuánto de lo anunciado son recursos nuevos, y cuánto es pura propaganda. Lo presentado sigue sin ser un plan, sino sólo un listado de acciones,

No hay ninguna transparencia, y el "comité de supervisión" está pintado en la pared. Sin metas, sin fechas de ejecución, sin responsables, no es posible supervisar nada.

¿Lograrán evitar la recesión? Imposible saber pero improbable. Por un lado, no se sabe realmente que harán de nuevo y con cuánta plata. Hasta ahora, la suma real es muy insuficiente, aún si se consideran los 1,900 millones de soles en proyectos "de urgencia" pero sin presupuesto, el paquete solo llega a 0,8% del PBI. Por otro lado, la capacidad de ejecución del gasto sigue siendo una interrogante. Es muy difícil que este paquete de medidas logre evitar la recesión en el 2009.

Nada sobre el desequilibrio externo: habrá que enfrentarlo tarde o temprano. El nuevo Plan mantiene el autismo que la primera gestión de Carranza y la de Valdivieso han mantenido sobre el creciente desequilibrio externo. Las importaciones se han duplicado con este gobierno, y ante exportaciones en caída libre, la hemorragia de reservas internacionales es indetenible. Pero este "Plan" no alcanza a ver más allá de sus narices en el sector externo.

Hay algunas buenas noticias, como la rebaja de los combustibles en "aproximadamente" 10%, el drawback aumentado a los exportadores no tradicionales, así como las compras a pymes (150 millones de soles) y la refacción de colegios (anteriormente anunciadas).

El nuevo Plan mantiene un marcado sesgo a favor de los grandes oligopolios. Se aprobarán garantías especiales para las grandes empresas que entren en las "Asociaciones Público-Privadas", convirtiéndolas así en negocios sin riesgo, asumiendo el riesgo el Estado. Se está permitiendo que estos negocios privados a costa del Estado, se hagan sin los controles necesarios, suspendiéndose leyes y regulaciones que este mismo gobierno aprobó pocos meses atrás (D.S.020-2009-EF). Los empresarios reciben 30 millones adicionales en subsidios (drawback). La mayor parte de los fondos públicos son para empresas constructoras. Y se sigue permitiendo altos precios de la harina de trigo y el aceite, y que las refinerías cobren altos precios por los combustibles.

El nuevo Plan sigue siendo marcadamente centralista. En vez de aumentar el presupuesto de gobiernos regionales como les prometió Alan García, quieren que se endeuden. De las obras públicas, no les dan ni la quinta parte del presupuesto (D.U 017-2009). A los municipios que se les cortó 400 millones de soles para programas sociales en el presupuesto 2009, ahora se les reponen 60 millones para los comedores populares, pero no se reajusta el presupuesto del vaso de leche según las alzas de precios, ni se les restituye los presupuestos para pequeñas obras que antes tendía Foncodes.

El empleo y los salarios están absolutamente ausentes. Ni una línea al respecto. 6 mil mineros despedidos, 30 mil textiles despedidos, salarios estancados, y el Plan no dice nada. Hasta los congresistas demócratas norteamericanos reclaman por las leyes antilaborales en el Perú.

El nuevo Plan tiene muy poco para los sectores sociales. Han reanunciado un "Fondo de Igualdad" que anteriormente diseño Carranza y que nunca funcionó. Se habla de una reforma de "Juntos" mezclándolo con empleo temporal y construcción de viviendas, que es como mezclar papas con camotes: para eso ya están los programas Construyendo Perú y Techo Propio. Sólo se ha precisado lo antes anunciado para infraestructura social, que sería para mantenimiento y refacción de colegios. Nada sobre salud, pensiones, grupos vulnerables, niños adultos mayores, programas alimentarios, comunidades, pueblos indígenas.

Todo lo social se concentra en programas controlados por apristas (Educación, Juntos, Trabajo, Vivienda) y nada para Mimdes y Salud. Tampoco hay nada sobre agricultura, y el anunciado "Sierra productora" del primer discurso, no se ha mencionado en esta oportunidad. ¿Dónde está Yehude y su gente? El balance político es claro: Yehude sigue cada vez con menos poder, Carranza es hombre de García.

La subida del dólar y las alternativas

viernes, 6 de febrero de 2009

El alza del dólar afecta a la mayoría de peruanos. Miles han comprado departamentos con créditos hipotecarios en dólares, o han comprado una refrigeradora o un carrito con préstamos en dólares. A medida que el dólar sube, todos ellos tendrán que gastar más soles para poder comprar los dólares necesarios para pagar su cuota. Existe además el riesgo de que les suban las tasas de interés, aumentando aún más su cuota. Esto no tiene porqué ser así: la permisividad de gobiernos que han permitido que los bancos actúen sin el cuidado necesario y abusando de los consumidores, nos ha llevado a esta situación. ¿Es que la crisis internacional no nos han dicho ya con suficiente claridad que a los bancos y sistemas financieros hay que tenerlos estrechamente regulados? ¿Qué espera el gobierno para actuar?

El alza del dólar también llevará a que suban de precio todos los productos importados. Medicinas o fertilizantes, yates de lujo o tours a la China, como su precio está en dólares, suben de precio por igual. ¿Pero es acaso lógico que en un contexto de crisis, se trate por igual a medicinas esenciales que a yates o artículos de lujo? ¿No debería tratarse de manera diferenciada el consumo suntuario, eso que no es tan necesario y que sólo pueden consumir los muy ricos, de los productos más básicos y de lo que necesitamos para producir más? ¿La pobreza y la desigualdad, no son acaso elementos a tener en cuenta en las respuestas a la crisis?

La subida del dólar no significa malas noticias para todos. Para los exportadores, sean éstos empresas mineras o cafetaleros, podrán convertir los dólares de los productos que venden, en más soles. ¿Debería tratarse igual a unos pocos mega-empresarios mineros que obtuvieron ganancias increíbles los últimos años, que a cientos de miles de pequeños productores cafetaleros que apenas si logran salir de la pobreza y en cuyas zonas el Estado no provee servicios básicos de salud o caminos decentes? El alza del dólar también es buena noticia para los especuladores en dólares, para los financistas que vienen apostando cientos de millones en este sentido.

El dólar ha subido porque el Banco Central de Reserva, es decir el gobierno lo ha permitido. El dólar en el Perú no depende de la "libre" oferta y demanda: está controlado, en la práctica, por el BCR. Ante los efectos de la crisis internacional, en los últimos 6 meses el BCR ha intervenido en el mercado de dólares vendiendo 7 mil millones de dólares de sus reservas, una enorme suma de dinero para el Perú. Y sigue vendiendo, todos los días, varias decenas de millones de dólares: a veces 50, a veces 80 millones.

El asunto es que la intervención del BCR en el precio del dólar tiene un límite: la cantidad de reservas disponibles que tiene. Cuando ya no tenga dólares que vender, ya no podrá intervenir en el mercado; si llegara ese momento, el dólar se dispararía.

La reciente alza del dólar se debe a que el gobierno y el BCR han reconocido que no pueden seguir perdiendo reservas tan rápido como lo han venido haciendo. Antes, la elevada inflación (6%, el doble de la meta del BCR) los había llevado a aguantar el dólar para evitar un mayor impulso inflacionario, pero la noticia de una inflación baja (0,1%) en enero ha reducido estas resistencias.

Mantener una cantidad de reservas internacionales, de dólares, en manos del BCR es importantísimo para poder tener capacidad de regulación en este precio clave que es el precio del dólar. Al respecto, la crisis internacional pone mucha presión a nuestra economía debido a que no podemos obtener la misma cantidad de dólares que conseguíamos antes: los precios del cobre y otras exportaciones se han derrumbado, vender ropa en Estados Unidos está mucho más difícil, y los préstamos y la inversión extranjera se han replegado.

Frente a ello, la anterior política del gobierno, la política del avestruz, la política de decir que estamos blindado y de perder reservas aceleradamente, era una mala política. Pero la política de devaluar cargando todo el ajuste externo sobre el precio del dólar, tiene altos costos sobre millones de familias peruanas. Poner aranceles o impuestos selectivos para reducir importaciones innecesarias, proteger la industria nacional de ropa china y alimentos norteamericanos que entran a precio de dumping, y restringir las salidas de capitales por parte de bancos y AFPs especuladoras, servirían para evitar una devaluación exagerada y para que los dólares, que el país hoy debe cuidarlos con esmero, se guarden para lo más necesario: el consumo básico, la producción nacional y la inversión.

Nuevo plan anti-crisis: Balance al Paso

jueves, 29 de enero de 2009

Ya no se llama “Plan Anti-crisis”, ahora se llama “Plan de estímulo económico” Carranza no quiso como entenado al hijo de Valdivieso, quiere el propio. Es claro que se trata de otro plan, y no de la “Primera Etapa” del anterior: el esquema es otro, diversas medidas tomadas no estaban en el anterior plan (rebaja de combustibles, aumento del drawback, fideicomisos regionales, Costa Verde, FOIRSUR, Fondo de Igualdad, reprogramación de deudas, garantías del Estado a empresas en Asociaciones Público-Privadas) y varias medidas del anterior plan quedan congeladas (aumento a programas sociales, apoyo a trabajadores en sectores afectados, proyectos con financiamiento externo, programas de vivienda). Un balance somero de cuánto se había avanzado con el Plan Anti-Crisis hasta ahora es: nada.

Se mantiene la improvisación y la incertidumbre. Más de la mitad de los 4,500 millones de soles anunciados, son unos “Fideicomisos regional” (sic con la inconsistencia gramatical) que “movilizarán” 2,600 millones de soles, y que nadie sabe en qué consisten y cómo funcionan. Mientras no haya un proyecto de crédito suplementario y una explicación clara, seguiremos sin saber cuánto de lo anunciado son recursos nuevos, y cuánto es pura propaganda. Lo presentado sigue sin ser un plan, sino sólo un listado de acciones,

¿Lograrán evitar la recesión? Imposible saber pero improbable. Por un lado, no se sabe realmente que harán de nuevo y con cuánta plata. Por otro lado, la capacidad de ejecución del gasto sigue siendo una interrogante. No sabemos, entonces, si el paquete de medidas del plan logrará evitar la recesión en el 2009.

Nada sobre el desequilibrio externo: habrá que enfrentarlo tarde o temprano. El nuevo Plan mantiene el autismo que la primera gestión de Carranza y la de Valdivieso han mantenido sobre el creciente desequilibrio externo. Las importaciones se han duplicado con este gobierno, y ante exportaciones en caída libre, la hemorragia de reservas internacionales es indetenible. Pero este “Plan” no alcanza a ver más allá de sus narices en el sector externo.

No hay ninguna transparencia, y el “comité de supervisión” está pintado en la pared. Sin metas, sin fechas de ejecución, sin responsables, no es posible supervisar nada.

Hay algunas buenas noticias, como la rebaja de los combustibles en “aproximadamente” 10%, el drawback aumentado a los exportadores no tradicionales, las compras a pymes y la refacción de colegios (anteriormente anunciadas).

El nuevo Plan mantiene un marcado sesgo pro-empresarial. Se aprobarán garantías especiales para las grandes empresas que entren en las “Asociaciones Público-Privadas”, convirtiéndolas así en negocios sin riesgo, asumiendo el riesgo el Estado. Los empresarios reciben 30 millones adicionales en subsidios (drawback), el nuevo “Fondo de Equidad” solo 100 millones. La mayor parte de los fondos es para empresas constructoras.

El nuevo Plan sigue siendo marcadamente centralista. En vez de aumentar el presupuesto de gobiernos regionales como les prometió Alan García, crean “fideicomisos” sin duda con el fin de controlar los fondos. A los municipios que se les cortó 400 millones de soles para programas sociales en el presupuesto 2009, ahora se les reponen 100 millones..pero es dinero que ya se les había prometido dárselos vía Foniprel ¡!

El empleo y los salarios están absolutamente ausentes. Ni una línea al respecto. Sólo se repite los 150 millones de soles para un programa de compras a pymes.

El nuevo Plan tiene muy poco para los sectores sociales. Han reinventado un “Fondo de Igualdad” que anteriormente diseño Carranza y que nunca funcionó. Se habla de una reforma de “Juntos” mezclándolo con empleo temporal y construcción de viviendas, que es como mezclar papas con camotes: para eso ya están los programas Construyendo Perú y Techo Propio. Sólo se ha precisado lo antes anunciado para infraestructura social, que sería para mantenimiento y refacción de colegios. Nada sobre salud, pensiones, grupos vulnerables, niños adultos mayores, programas alimentarios, comunidades, pueblos indígenas.

Todo lo social se concentra en programas controlados por apristas (Educación, Juntos, Trabajo, Vivienda) y nada para Mimdes y Salud. Tampoco hay nada sobre agricultura, y el anunciado “Sierra productora” del primer discurso, ya desapareció. ¿Dónde está Yehude y su gente? El balance político es claro: Yehude sigue cada vez con menos poder, Carranza es hombre de García.

El retorno de Carranza: ¿desatará la crisis?

domingo, 25 de enero de 2009

Pedro Francke y
Félix Jiménez
Profesores de la PUCP

Alan García le encomendó a Luis Valdivieso la tarea de abatir la inflación, cuando él mismo ya morigeraba su entusiasmo de crecer a ritmo Chino y empezaba a difundir su teoría del blindaje de la economía frente a los evidentes signos de crisis internacional. Valdivieso era un funcionario del FMI curtido sólo en experiencias de recortes notables de gastos gubernamentales. Cuando entró al MEF tenía la idea de recortar 5 mil millones de soles del presupuesto; pero, sólo pudo recortar cerca de un mil quinientos millones. Pocos meses después, cuando el presidente dejó de lado su teoría del “blindaje” de la economía frente a la crisis internacional, Valdivieso recibió el encargo de formular un plan anticrisis que, por donde se le mire, tenía que incorporar políticas fiscales expansivas y no contractivas. Era pedirle peras al olmo.

A pocos días de anunciado el llamado “plan anticrisis”, Luis Carranza, ex ministro de Economía y Finanzas y a la sazón asesor presidencial, criticó la tardanza en darse el plan anticrisis y la lentitud de su ejecución. También cuestionó la decisión del BCR de no reducir la tasa de interés de referencia para activar la economía, pues, según señaló, la inflación bajaría en el largo plazo. El monto de S/. 10 mil millones dijo, es «correcto y adecuado en proporción al PBI»; pero, al igual que Cáceres Sayán, pidió que se acelere la ejecución de los proyectos de inversión: «A nivel de la gestión pública hay que asegurarse de que no haya ninguna demora en la ejecución de este paquete», sentenció. Hoy resulta claro que se trataba de una serruchada de piso contra Valdivieso, alentada por el propio Presidente García.

En este contexto, ¿qué se puede esperar de la segunda gestión de Carranza? En síntesis: más gasto público en infraestructura pero la misma política neoliberal de apertura comercial, beneficios especiales a los grandes inversionistas y las mínimas concesiones políticamente posibles a los trabajadores y sectores sociales.

Más rápido ahora: ¿rumbo al precipicio?
La mezcla de más gasto fiscal y menor tasa de interés de referencia del BCR, preconizada por Carranza y deseada por García, si se aplicara, serviría para evitar una recesión abrupta. Al mantener la demanda agregada, la economía podría seguir creciendo. ¿Cuánto? Todo dependerá de la fuerza real que tenga el gasto público en infraestructura, que puede tener serios cuellos de botella en los problemas de las gestiones ministeriales.

La nueva política García-Carranza mantendría, junto a una demanda agregada con alto crecimiento, un tipo de cambio congelado y las rebajas arancelarias. Ya antes Carranza se distinguió precisamente por reducir los aranceles, promover TLCs y apoyar el retraso cambiario, generando déficits en cuenta corriente de cerca del 4% del PBI en la primera mitad del 2008. Pero ahora, en el contexto de la crisis internacional, tal política agravará el déficit del sector externo y acelerará la pérdida de reservas internacionales.

Al aumentar la demanda interna y mantenerse relativamente baratos los precios de las importaciones, estás seguirán a los elevadísimos ritmos actuales, que superan los US$ 2,500 millones mensuales. Al mismo tiempo, el contexto internacional de recesión económica ya ha significado una caída del superávit comercial de 7.8% del PBI en el año 2007 a 3.3% en los primeros nueve meses del año 2008, y la caída sigue. Al deterioro comercial y de la cuenta corriente se suma la reducción de la inversión extranjera. Todavía tenemos reservas internacionales, pero la fuerza y duración de la crisis internacional hacen prever que hay un serio riesgo de su agotamiento, si se sigue impidiendo que suba el tipo de cambio. Y ese sería un problema muy grave, a evitar a toda costa, porque en ese caso una maxidevaluación y crisis financiera, serán muy difíciles de evitar. Además, la consecuencia sería una abrupta recesión.

Este era un problema que ya habíamos advertido muchos meses atrás, y que hoy se hace mucho más evidente. Desde fines del 2007 y hasta la primera mitad del 2008, cuando Luis Carranza renuncia al MEF, alertamos sobre la creciente pérdida de mercado interno por la penetración de las importaciones y la configuración de una tendencia hacia la crisis del sector externo. Hay que recordar que este debate se desarrolló cuando a nivel internacional ya existían signos evidentes de una crisis financiera de envergadura. Pero en julio 2008 ganó en Alan García el temor a la inflación, por el trauma que le causó el desastre hiperinflacionario de su primer gobierno y convencido por Carranza de que la crisis era leve, pasajera y no nos traería problemas. Así llegó el “mago” Valdivieso sacando de su sombrero la tijera de los recortes en el gasto social y de inversiones públicas.

¿Cuál gasto fiscal?
Si hoy la Confiep se ha pasado al keynesianismo y los neoliberales promueven una política anticíclica de aumento del gasto público, no es solamente por haber mejorado sus conocimientos ante los debates nacionales e internacionales. Es también por amor a los chicharrones. Du Bois y la Confiep insisten en que les permitan pagar impuestos con obras, retrocediendo a una política tributaria casi feudal. Asimismo, promueven que el reglamento de las asociaciones público-privadas les permita que los empresarios privados decidan sin planificación estatal qué obras de infraestructura hacer, pero que luego el Estado igual cubra parte de sus costos y casi todo el riesgo.

Ni hablar desde luego, de ningún atisbo redistributivo: ni impuestos a las ganancias de capital, ni aporte especial por las mineras y bancos que hicieron ganancias extraordinarias, ni centímetro de reforma en las AFPs que perdieron 40% de nuestra plata pero se dan lujo de subirnos las comisiones.

La gente
Mientras tanto, la crisis sigue su marcha. Según una reciente encuesta 33% de la gente sabe que en su trabajo han reducido personal. La industria textil fuertemente golpeada por las importaciones de China e India a precio dumping. Cincuenta mil empleos se han perdido en Lima. Cinco mil mineros despedidos. Los precios que reciben los productos agropecuarios por productos como espárragos, el arroz o el café, se han ido al piso. También han caído los precios internacionales del trigo y el maíz, pero los precios que se pagan en la ciudad por el pan no han variado y el pollo ha vuelto a subir.

Las medidas del gobierno para enfrentar la crisis (porque a eso definitivamente no se le puede llamar plan) poco o nada tienen para que los trabajadores, los agricultores y las amas de casa no sigan sufriendo los efectos conjuntos de la crisis y de la aplicación de un modelo neoliberal que los pone al final de la cola de los beneficios pero como los primeros en sufrir golpes y pérdidas económicas.

http://www.larepublica.pe/actualidad-economica-pedro-francke/25/01/2009/el-retorno-de-carranza-%C2%BFdesatara-la-crisis

Carranza 2 en 6 preguntas

viernes, 23 de enero de 2009

¿Qué cambio de política aplicará Carranza en su segunda vez a cargo del Ministerio de Economía?
En síntesis: más gasto público en infraestructura. Alan García sacó a Valdivieso precisamente porque no quería hacer eso. El mismo Carranza ya ha dicho que su gestión se trata de acelerar el llamado “plan anti-crisis”. La Confiep está de acuerdo, sobretodo si en esas grandes obras puede hacer buenos negocios, en especial con las “asociaciones público-privadas”.

¿Qué no cambiará Carranza?
La política neoliberal de apertura comercial y TLCs, beneficios especiales a los grandes inversionistas y las mínimas concesiones políticamente posibles a los trabajadores y sectores sociales. Carranza mismo ya aplicó estas políticas en su primera gestión y esta es la ideología sustentada por Alan. Para ellos, la crisis internacional no cuestiona el modelo de “libre mercado”, a pesar de que hoy sabemos con este modelo que los grandes financistas del mundo se robaron o dilapidaron billones de dólares.

¿Qué resultados previsibles tendría esta política de Luis Carranza y Alan García?
Crecimiento económico desacelerándose pero no tan abruptamente; desigualdad creciente y problemas sociales agravados; y un serio riesgo de crisis de balanza de pagos para el 2010. El mayor gasto fiscal serviría para evitar una recesión abrupta.

Al mantener la demanda agregada, la economía podría seguir creciendo, a un ritmo que dependerá de cuánto realmente sea el gasto público en infraestructura, que puede tener serios cuellos de botella en los problemas de las gestiones ministeriales. Si realmente gastaran 10,000 millones de soles adicionales, podría mantener el crecimiento en 5% anual.

¿Ese crecimiento tendrá efectos sobre la pobreza?
No debemos esperar ningún atisbo redistributivo en este año 2009: ni impuestos a las ganancias de capital, ni aporte especial por las mineras y bancos que hicieron ganancias extraordinarias, ni centímetro de reforma en las AFPs que perdieron 40% de nuestra plata pero se dan lujo de subirnos las comisiones. Poco énfasis en gasto social. Mientras tanto, la industria textil, fuertemente golpeada por las importaciones de China e India a precio dumping, ha perdido treinta mil empleos en Lima. Cinco mil trabajadores mineros han sido despedidos. Los precios que reciben los productos agropecuarios por productos como espárragos, el arroz o el café, se han ido al piso. También han caído los precios internacionales del trigo y el maíz, pero los precios que se pagan en la ciudad por el pan no han variado y el pollo ha vuelto a subir.

¿El plan anti-crisis enfrentará la crisis social?
Las medidas del gobierno para enfrentar la crisis poco o nada tienen para que los trabajadores, los agricultores y las amas de casa no sigan sufriendo los efectos conjuntos de la crisis y de la aplicación de un modelo neoliberal que los pone al final de la cola de los beneficios pero como los primeros en sufrir golpes y pérdidas económicas. Algo ayudará con empleos en construcción, pero nada más.

¿Y con esta política ya no tendremos crisis económica?
La nueva política García-Carranza probablemente mantendría al mismo tiempo un tipo de cambio congelado y las rebajas arancelarias. Tal política ya generó déficits en cuenta corriente de cerca del 4% del PBI en la primera mitad del 2008. Esa política, al favorecer las importaciones, haría que estas sigan a los elevadísimos ritmos actuales, que superan los US$ 2,500 millones mensuales. Además de afectar a la industria y agro nacionales, eso junto a la caída de nuestras exportaciones, agravará el déficit del sector externo. Se acelerará la pérdida de reservas del BCR, que ya superó los 7 mil millones de dólares. Todavía tenemos reservas, pero la fuerza y duración de la crisis internacional hacen prever un serio riesgo de su agotamiento. Y ese sería un problema muy grave, porque en ese caso una maxidevaluación y una recesión serían muy difíciles de evitar. Antes de eso, un cambio de política con mayores devaluaciones seguramente e impondrá en el horizonte.

Propuestas de programa anticrisis (parte 2)

martes, 20 de enero de 2009

1. Micro y pequeñas empresas
Las micro y pequeñas empresas deben merecer especial atención porque son las que dan la mayor parte del empleo urbano, y porque pueden ser las más afectadas por el encarecimiento del crédito y la pérdida de mercados externos e internos.

A. Compras estatales. El gobierno ha anunciado un programa de compras estatales, el mismo que debe incluir productos como uniformes, calzado escolar, mobiliario escolar y otros. Esto es positivo y debe hacerse ebn el corto plazo, pero es indispensable que al respecto se suspenda el TLC con EEUU que establece que en programas de esta magnitud las empresas norteamericanas pueden competir como si fueran peruanas.

B. Defensa del mercado interno. La invasión de textiles y calzado de China e India a precios de dumping debe ser frenada de inmediato. No debe esperarse a complejos estudios de precios, como ha planteado el gobierno; el daño a la industria nacional es evidente y justifica medidas temporales de salvaguarda mientras se realizan los estudios.

C. Créditos. El paquete del gobierno solo contempla créditos para mypes exportadores, cuando es evidente que se necesita también apoyo a las mypes orientadas al mercado interno.

D. Incrementar el financiamiento para la formación y capacitación, innovación tecnológica, asociatividad, promoción comercial y mejoramiento de estándares.

2. Protección Social y políticas sociales
Un programa de protección social es indispensable ante la crisis: hay que evitar los mayores daños a las familias y niños vulnerables. Además del programa de empleo temporal planteado anteriormente, algunas medidas básicas son las siguientes:

A. El Seguro Integral de salud debe ser ampliado, para que en camino hacia el Aseguramiento universal cubra en un corto plazo al menos el 65% de la carga de enfermedad de las familias peruanas, incluyendo los problemas de los más vulnerables como adultos mayores y personas con discapacidad junto a mujeres y niños. El programa actual del gobierno, de llegar el 2009 solo a 3 departamentos cubriendo el 45% de las enfermedades, es muy insuficiente. ESSALUD debe ampliar rápidamente su atención a microempresas y ampliar los meses de cobertura a quienes pierden su empleo.

B. Los programas sociales alimentarios deben reforzarse. Los programas de desayunos y almuerzos escolares deben ser mejorados y universalizados, para promover la asistencia de los niños al colegio. Los programas del vaso de leche y otros para niños menores, deben reforzarse y vincularse a los centros de salud para asegurar que los niños tengan sus controles y atención de salud adecuada, y los conocimientos nutricionales de las madres sean mejorados.

C. Un buen anuncio ha sido el programa de Sierra Productiva, que debe iniciarse a la brevedad de manera masiva en todas las provincias andinas, y acompañarse de un programa para aumentar la productividad e ingresos de los pequeños productores rurales de la selva.

D. Es un buen momento para iniciar un programa de pensiones asistenciales para todos los adultos mayores y para ampliar Juntos y mejorarlo, ajustando los incentivos a la promoción de buenas prácticas.

E. El salario mínimo debe elevarse, en concordancia con el aumento del costo de vida y de los aumentos de productividad de años anteriores.

Crisis económica: ¿Sólo imaginación?

sábado, 10 de enero de 2009

¿Es la crisis económica sólo una imaginación? ¿Será que la crisis es sólo una noticia del exterior, algo de lo que debemos horrorizarnos –como el ataque a Gaza- pero que no afecta a los peruanos?

Para cientos de miles de peruanos, algunos muy pobres, la crisis es una tremenda realidad. 5 mil trabajadores mineros han sido despedidos, de los que se tiene conocimiento. A pesar de las enormes ganancias obtenidas en los años anteriores, con las facilidades de las contratas y subcontratas, las empresas mineras han procedido a despedir trabajadores al menor pretexto. Se van con los bolsillos vacíos, a buscárselas en algún lugar.

50 mil trabajadores de la industria limeña han perdido su trabajo, la mayor parte en la industria textil y de confecciones, golpeada por las importaciones subsidiadas, a precios dumping, de la China, y por la caída del mercado norteamericano. Resulta que tenemos TLCs justamente cuando más daño nos hacen. También en este caso, las leyes antilaborales han facilitado los despidos.

La construcción se está viendo afectada. El último dato estadístico, de noviembre 2008, indica que las ventas de cemento cayeron 3 por ciento. Menos construcción, menos obreros trabajando.
Cientos de miles de agricultores de café, en Piura, Jaén y San Ignacio, la selva central y Sandia, han visto como el precio de su producto ha caído en 40% o más. Peor les ha ido a los pequeños productores de espárragos, abusados por las grandes exportadoras, que han visto que les pagan ahora la cuarta parte, apenas 25 a 30 centavos por kilo, por sus productos. Y los alpaqueros de la sierra, han visto caer sus precios con igual velocidad.

Millones de trabajadores han visto perder entre 10% y 40% de sus ahorros de jubilación en las AFPs; miles de jubilados han visto reducir sus pensiones en las AFPs.

Esto se suma a las alzas de precios de los alimentos, la gasolina y los combustibles del año pasado, que constituyeron para muchas familias una crisis no menos real que la actual. Y aunque los precios internacionales han caído, acá el pan cuesta igual que ayer.

Pero para las clases altas limeñas, poco ha pasado. No hay crisis. No se siente. Es un poco como la época del terrorismo de Sendero Luminoso: miles de muertos pero la élite limeña y costeña no se daba por enterada. Tuvo que llegar el salvaje atentado de Tarata para que lo sintiera.

Parece que los pobres, hoy, son tan invisibles para quienes habitan la cúspide del poder, económico y político, como hace 20 años. En todo este tiempo, que la salud y la educación públicas hayan sido una desgracia, no les ha importado: no les sirve. Que la bonanza económica no chorreaba, tampoco les importó. Que los alimentos subieran: aguántense. La crisis de miles, les es un concepto ajeno.

Pobre Perú, con élites tan poco solidarias, con tanta crisis y tan poca respuesta, con un gobierno que se preocupa tan poco de su gente.

Propuesta de Programa anti-crisis

lunes, 22 de diciembre de 2008


1. Diagnóstico
La crisis internacional es la más severa en décadas. No estamos blindados, la crisis afectará fuertemente al Perú, aunque hemos acumulado reservas internacionales, la deuda pública se ha reducido y tiene mejor perfil, y del sistema financiero es buena, el gobierno nos ha puesto en una situación vulnerable de desequilibrio externo (por la rebaja de aranceles y retraso cambiario), débil base tributaria (al no aplicar una reforma tributaria), alta pobreza y desigualdad (poco y mal gasto social e inexistencia de políticas redistributivas), y debilidad general del estado (al no haberse avanzado en la reforma del Estado).

La crisis internacional ya está afectando al Perú. Los precios de los metales se han reducido fuertemente y las empresas mineras están postergando o cortando inversiones y despidiendo trabajadores. Las empresas textiles han perdido mercados externos e interno, y han despedido miles de trabajadores. Las empresas y los pequeños productores de agroexportación han visto los precios de sus productos caer y no pueden colocar toda su producción. Los precios agropecuarios en el mercado interno empiezan a caer, afectando a los productores. Las tasas de interés han subido, encareciendo el crédito y aumentando las cuotas de pago de cientos de miles de prestatarios. 6 mil millones de dólares de RIN ya se han perdido del BCR, por los capitales que salen del país. La Bolsa de Valores ha caído en 60%, y los fondos de pensiones en 30%, afectando a miles de pensionistas y a cientos de miles de afiliados.

El paquete anti-crisis del gobierno es tardío, mentiroso, inequitativo, insuficiente y arriesgado. Es tardío porque demoró meses valiosos en presentarlo. Es mentiroso porque de los 10 mil millones de soles anunciados, al menos el 40% ya estaba programado presupuestalmente. Es inequitativo porque se concentra en inversiones públicas orientadas a grandes empresas y en mejorar las condiciones de este sector, prestando poca o nula atención a la agricultura y las mypes donde trabajan la mayoría de peruanos, no atender el empleo y los salarios, y mantener un gasto social reducido. Es insuficiente porque, dado el retraso y la demoras previsibles en las inversiones, posiblemente no contenga la crisis, y deja sin atender muchos sectores productivos. Es arriesgado porque agravará el desequilibrio externo, no planteando más alternativas al respecto que el uso de las reservas internacionales, confiando en que a nivel mundial la crisis se solucionará con rapidez y con eso se reestablecerán las condiciones de precio y mercado para nuestras exportaciones, lo que no es para nada seguro.


2. Objetivos de un Plan popular Anti-Crisis
I. Mantener un crecimiento del 5% anual en 2009 y 2010.
II. Lograr un déficit en cuenta corriente de no más de 1% del PBI y una pérdida de reservas de no más de 5 mil millones de dólares adicionales.
III. Mantener los niveles de empleo y salarios y defender los ingresos campesinos y de pequeños productores agropecuarios.
IV. Evitar un aumento en las cifras de pobreza y mejorar las redes de protección social, la educación y la salud.
V. Evitar que los conflictos sociales se multipliquen y agudicen, poniendo en riesgo la gobernabilidad y la inversión.


3. Programa macroeconómico
Política Fiscal

A. Aumentar el gasto público en infraestructura, pequeñas obras con empleo temporal y gasto social del orden del 2% del PBI (US$ 2,500 millones) en el 2009. De esta manera se mantendría la demanda interna, se promovería el desarrollo y se protegería a los más pobres. Mantener la demanda interna es fundamental para que las empresas puedan seguir vendiendo y de esa manera dar empleo, y para mantener el mercado para las mypes y agricultores. Este gasto público adicional deberá aplicarse principalmente de manera descentralizada, mediante los gobiernos regionales y los municipios en un 80%, con atención a compensar las regiones más afectadas por la crisis y por la pérdida del canon.

B. Rebalancear los ingresos tributarios en un sentido redistributivo y reactivador, reduciendo los impuestos y aportes al fondo de estabilización de los combustibles (con lo que se reducen los precios de los combustibles), y aumentando los ingresos provenientes de aranceles (reestableciendo los vigentes a julio 2006 y postergando la aplicación del TLC con Estados Unidos y China) y sobretasas anti-dumping. Establecer también un impuesto extraordinario al patrimonio de las empresas mineras, como forma de captar ingresos de este sector que obtuvo ingresos extraordinarios los años anteriores. La reducción de impuestos y precios de los combustibles devolverá ingresos a las familias y a las empresas, aumentando la demanda y la competitividad, y ayudando a abatir la inflación. El aumento de aranceles servirá para proteger el mercado interno para la industria y agricultura nacionales. Esto, junto a los impuestos extraordinarios, permitirá amenguar la fuerte reducción en los ingresos tributarios que provocará la crisis.

Política monetaria y cambiaria
C. Mantener la política orientada a evitar una reducción del crédito proveyendo de liquidez a los bancos. Si resultara necesario un apoyo de capital (patrimonio) de los bancos, otorgarlo a condición de una participación estatal en su accionariado y directorio. Establecer programas especiales para dar crédito al agro y las mypes, y para refinanciar a quienes lo necesiten, buscando una reducción de los intereses a estos sectores. Establecer un porgrama especial para ampliar los créditos hipotecarios a sectores de bajos y medios ingresos, para reconvertir los créditos existentes de dólares a soles, y para evitar un alza de tasas de interés en este sector.

D. Mantener el régimen de flotación sucia del tipo de cambio, pero tener una política de mayor resguardo de las Reservas Internacionales, por lo que de ser necesario se deberá permitir un aumento paulatino y moderada del tipo de cambio, aumentando así la competitividad de la producción nacional y apoyando el equilibrio en el sector externo.

4. Empleo y salarios
Defender el empleo y los salarios es una política de justicia social, debido que en los últimos años las utilidades empresariales subieron fuertemente sin que mejorara la situación de los trabajadores. Pero es también una medida anti-crisis, ya que si el empleo y los salarios caen, eso reducirá aún más el mercado interno, y con ello las ventas empresariales, de microempresas y de agricultores.

A. La principal medida de protección del empleo y los salarios es mantener la demanda, con el mayor gasto público y defendiendo el mercado interno.

B. Debe iniciarse en el muy corto plazo un programa de empleo temporal en pequeñas obras públicas, tipo “A Trabajar”. El programa debe concentrarse en las regiones más afectadas por la crisis, como las ciudades de la costa donde se concentra la agroexportación. Las pequeñas obras deben ser intensivas en mano de obra, pudiendo incluir el mantenimiento, rehabilitación y construcción de pequeñas irrigaciones, caminos rurales, colegios y postas de salud, edificios públicos, parques y jardines, atención a niños y grupos vulnerables, entre otros.

C. El empleo público debe mantenerse y ampliarse en las áreas sociales, en especial debe reforzarse la educación en todos sus niveles, la salud pública, los wawasis, los centros de emergencia mujer, con horarios extras de atención cubiertos por nuevos contratados.

D. Un programa especial de protección del empleo puede incluir la suscripción de acuerdos tripartitos por rama, con empresas y trabajadores en sectores afectados por la crisis, mediante los cuales por un plazo de un año el estado pague las contribuciones a la seguridad social correspondientes hasta el salario mínimo, a condición de que no se reduzca el empleo, los salarios ni los beneficios laborales.

E. El Ministerio de Trabajo deberá activamente fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones laborales de las empresas, impidiendo despidos injustificados. Para ello, deberá contratar más inspectores y trabajar en estrecha vinculación a los sindicatos y centrlaes sindicales.

F. Durante dos años, las AFPs deberán suspender su cobro de comisiones, lo que elevará los sueldos y salarios en 1,8%. Los cobros realizados en los 15 años anteriores cubren largamente los costos de atención en este periodo.

G. Derogar el DL 1086 que permite a las empresas medianas dejar de pagar 2 sueldos anuales en beneficios laborales a sus trabajadores.

5. Agricultura
A. Defender el mercado interno, permitiendo así que los productores agropecuarios tengan sus mercados y sus precios de venta no caigan tanto, es la principal medida anti-crisis en el agro. Para ello, el aumento del gasto fiscal y la defensa de los salarios son básicas. Junto a ello, la reducción de precio de los combustibles disminuirá los fletes y por tanto los márgenes de comercialización entre la chacra y los mercados urbanos. Medidas específicas para el agro deben ser el reestablecer franjas de precios y sobretasas de salvaguarda ante las importaciones subsidiadas en EEUU y en Europa, para lo cual el TLC debe suspenderse.

B. La úrea y otros insumos agropecuarios han mantenido altos precios internos a pesar de la caída de precios internacionales. El gobierno debe regular este mercado, forzando a la reducción de precios.

C. Los agricultores están particularmente afectados por la crisis debido a que los monopolios e intermediarios abusivos la aprovechan para sacar ganancias extraordinarias: “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Ante ello, debe tomarse medidas anti-monopolio, particularmente en productos como el algodón y la lana de alpaca, y promoverse la asociatividad de los productores para que puedan comercializar directamente y/o tener mejores condiciones de negociación con los intermediarios. El estado deberá promover ferias agropecuarias en las principales ciudades y actuar directamente en el mercado de ser necesario.

D. La crisis puede llevar a muchos agricultores a la quiebra, con el riesgo de que pierdan sus tierras ante los bancos. Frente a ello, los agricultores necesitan facilidades para obtener y refinanciar créditos. Se debe reforzar el Agrobanco y establecer líneas de crédito a la banca comercial y las cajas rurales para que puedan mantener y ampliar sus créditos a tasas preferenciales. Una línea especial debe plantearse para apoyar a aquellos agricultores que, haciendo caso al gobierno, se ha pasado a productos como el espárrago cuyo precio se ha derrumbado.

E. En esta situación de gran dificultad y tensión, el gobierno debe retroceder y derogar los DLs que amenazan a las comunidades campesinas con la pérdida de sus tierras, agua y recursos en manos de empresas mineras y grandes corporaciones. Los DLs que centralizan la gestión del agua quitándosela a los agricultores también debe ser derogada.

6. Micro y pequeñas empresas
Las micro y pequeñas empresas deben merecer especial atención porque son las que dan la mayor parte del empleo urbano, y porque pueden ser las más afectadas por el encarecimiento del crédito y la pérdida de mercados externos e internos.

A. Compras estatales. El gobierno ha anunciado un programa de compras estatales, el mismo que debe incluir productos como uniformes, calzado escolar, mobiliario escolar y otros. Esto es positivo, pero es indispensable que al respecto se suspenda el TLC con EEUU que establece que en programas de esta magnitud las empresas norteamericanas pueden competir como si fueran peruanas.

B. Defensa del mercado interno. La invasión de textiles y calzado de China e India a precios de dumping debe ser frenada de inmediato. No debe esperarse a complejos estudios de precios, como ha planteado el gobierno; el daño a la industria nacional es evidente y justifica medidas temporales de salvaguarda mientras se realizan los estudios.

C. Créditos. El paquete del gobierno solo contempla créditos para mypes exportadores, cuando es evidente que se necesita también apoyo a las mypes orientadas al mercado interno.


7. Protección Social y políticas sociales

Un programa de protección social es indispensable ante la crisis.

A. Programa de empleo temporal (ver acápite 4)

B. El Seguro Integral de salud debe ser ampliado, para que en camino hacia el Aseguramiento universal cubra en un corto plazo al menos el 65% de la carga de enfermedad de las familias peruanas, incluyendo los problemas de los más vulnerables como adultos mayores y personas con discapacidad junto a mujeres y niños. El programa actual del gobierno, de llegar el 2009 solo a 3 departamentos cubriendo el 45% de las enfermedades, es insuficiente. ESSALUD debe ampliar rápidamente su atención a microempresas y ampliar los meses de cobertura a quienes pierden su empleo.

C. Los programas sociales alimentarios deben reforzarse. Los programas de desayunos y almuerzos escolares deben ser mejorados y universalizados, para promover la asistencia de los niños al colegio. Los programas del vaso de leche y otros para niños menores, deben vincularse a los centros de salud para asegurar que los niños tengan sus controles y atención de salud adecuada.

D. Un buen anuncio ha sido el lanzamiento del programa de Sierra Productiva, que debe hacerse a la brevedad.

E. Es un buen momento para iniciar un programa de pensiones asistenciales y reforzar Juntos.

Paquete anti-crisis, el canon y el agro

domingo, 21 de diciembre de 2008

Uno de los efectos mayores de la crisis internacional está siendo la reducción del canon petrolero, que sustenta las inversiones públicas de gobiernos regionales y municipios en Piura y Tumbes, así como en Loreto y Ucayali.
Como se sabe, el canon petrolero es un porcentaje del valor de producción y por eso está directamente vinculado al precio internacional del petróleo. Como el precio del petróleo ha caído a nivel internacional de los US$ 140 el barril hasta menos de US$ 50, el valor de la producción se reduce en la misma proporción, y con ello el canon petrolero.
Es cierto que el barril de petróleo solo estuvo en US$ 140 poco tiempo. Pero durante muchos meses ha estado encima de los US$ 100 el barril, y ahora parece que se quedará debajo de US$ 50 por un buen tiempo, y se habla de que puede bajar hasta US$ 30. La reducción del canon puede ser, por eso, muy fuerte, y dejar sin presupuesto a muchas de las obras programadas con este financiamiento.
Al público seguramente le llamará la atención que, si la reducción del precio del petróleo provoca una disminución del canon, ¿por qué no produce también una caída en el precio del diesel y la gasolina? Muy sencillo: porque el gobierno ha decidido que ese precio interno no baje, a pesar de la caída en el precio internacional del petróleo, para hacer que la diferencia entre el precio internacional y lo que pagamos los peruanos ingrese en la caja fiscal, es decir, a los bolsillos del gobierno.
Que ese dinero vaya a un bolsillo separado, llamado "fondo de estabilización de los combustibles", hace tanta diferencia como cuando usted, amigo lector, decide poner algún sencillo en un bolsillo separado: sirve para administrarse mejor, pero no cambia para nada el hecho de que el dinero es suyo y aún puede usarlo en lo que quiera.
Por eso, del mismo modo que el gobierno está usando ese dinero para ponerlo en ese bolsillo suyo llamado "fondo de estabilización", podría el gobierno destinar ese dinero o parte de él para compensar los menores ingresos de las regiones que reciben canon petrolero. O podría simplemente reducir el precio interno de los combustibles. Ambas medidas ayudarían a defender la actividad económica de la crisis internacional.
El paquete anti-crisis
Frente a la crisis, el Presidente García ha anunciado un paquete de medidas anti-crisis. ¿Nos resguardará de la crisis? Evitará los despidos, el empobrecimiento de los agricultores, la pérdida de posibilidades para las micro y pequeñas empresas? Ayudará a las familias pobres a capear el temporal?
El discurso de García con el paquete anti-crisis implica un reconocimiento de que no estábamos "blindados", como lo repitiera tantas veces. Más vale tarde que nunca, aunque el tiempo perdido en responder a la crisis internacional tiene un alto costo, haciendo que algunos de los golpes que nos dará esta crisis sean irremediables.
El centro del paquete son los 10,000 millones de soles de impulso fiscal, que resultaría necesario para compensar la caída de exportaciones e inversiones. Pero buena parte de eso ya estaba programado. Por ejemplo, los 10,000 millones incluyen 2,200 millones de soles de Foniprel, que ya estaban previstos. Y no hay una línea sobre apoyo al presupuesto para inversiones de gobiernos regionales y municipalidades. Tampoco ninguna rebaja en el precio interno de los combustibles.
Por otro lado, el paquete tiene muy poco componente redistributivo y anti-pobreza, y por el contrario con alto énfasis en el gran capital y la inversión privada.
En efecto, hay pocos respecto de programas sociales, empleo y agricultura, nada sobre educación y salud. Tal vez 300 millones de soles extra para nutrición, cuando ya el presupuesto recorta 400 millones de soles a los municipios para programas sociales. Apenas 100 millones de soles de "apoyo a trabajadores en áreas afectadas". Se anuncia el programa Sierra Productiva, pero sin presupuesto ¡ Se destina menos a estos sectores, que a las viviendas de US$ 100,000 para los sectores de altos ingresos, que recibirían 900 millones de soles!. Y claro, se les permite a las mineras y otras empresas pagar impuestos con obras que no serán fiscalizadas, mientras ya no pagarán el "óbolo minero".
Los pobres del campo
Uno de los sectores en los cuales la crisis internacional probablemente se sienta con más fuerza es entre los trabajadores agrícolas de productos no tradicionales de exportación, ubicados sobretodo en los valles de la costa. La reducción de la demanda y del precio internacional de espárragos, frutas, páprika y otros productos está siendo respondida por las empresas con el despido (o finalización de contratos sin renovación) de cientos de trabajadores. Por su parte, el mayor desempleo que esto genera va a generar una caída en el jornal agrícola. De esta manera, cientos de familias van a verse empujadas a una mayor pobreza.
Para aquellos que optaron por vender o alquilar por largos plazos sus tierras, esta situación puede ser particularmente difícil, ya que carecen de lo que tradicionalmente fue un pequeñísimo "colchón de seguridad" ante estas situaciones de crisis. Hoy, quienes vendieron ya no tendrán esos pequeños ingresos de la chacra que les ayudaban, y dependen completamente de que alguien los contrate. Pero incluso para quienes mantienen sus pequeñas áreas de cultivo, la crisis internacional está haciendo que los precios agropecuarios se reduzcan, y ante la inacción del gobierno, esto que los va a empobrecer.
Por eso, el gobierno debiera estar particularmente atento a esta problemática social. Junto a medidas de protección de los precios agropecuarios con sobretasas a las importaciones, debiera poner en marcha ¡ya! un programa de empleo temporal para la construcción, rehabilitación y mantenimiento de pequeñas obras de infraestructura, como canales de riego, caminos rurales, colegios, postas de salud, etc. El desarrollo de obras de riesgo y habilitación de suelos que permitan ampliar las áreas de producción es otra alternativa. De esta manera, dando un empleo a quienes lo pierden, pero que genere algo útil y la sociedad, se daría una alternativa a quienes estarán más golpeados por la crisis.
Si esto no se hace, la poca atención a los despidos y empobrecimiento de los agricultores y microempresas que traerá la crisis, será sin duda una de las razones para que 2009 sea recordado como el año en que el segundo gobierno de García consolidó el rechazo popular.
Publicado en el Suplemento Semana del Diario El Tiempo

Ante la crisis: más gasto social

jueves, 18 de diciembre de 2008

Está claro que el paquete tiene muy poco componente redistributivo y anti-pobreza, y por el contrario con alto énfasis en el gran capital y la inversión privada. Se anunciaron 300 millones de soles extra para nutrición, pero el presupuesto 2009 recorta 400 millones de soles a los municipios para programas sociales. Mientras tanto, se les permite a las mineras y otras empresas pagar impuestos con obras que no serán fiscalizadas, mientras ya no pagarán el “óbolo minero”.

Seguir desatendiendo lo social en medio de la crisis es un grave error. Si en los últimos años de crecimiento económico la educación y la salud no han mejorado y los niños, los ancianos y las personas con discapacidad han estado desatendidos, por lo menos deben ser protegidos durante la crisis. Si muchas familias pobres no se beneficiaron durante los años de “vacas gordas”, pues que no sufran ahora las consecuencias en los tiempos de “vacas flacas”. Si ya la economía, por los ciclos provocados por el mercado, dejará a cientos de miles sin empleo y reducirá los magros precios que los campesinos reciben por sus productos, pues que tengan un alivio con mejor educación, salud y programas sociales.

En una situación de crisis, aumentar el gasto social tiene también una lógica macroeconómica. Es claro que cualquier paquete anti-crisis tiene que aumentar el gasto público. Así lo están haciendo Estados Unidos, Europa, China y muchos otros países. Sólo así se podrá compensar la caída en la demanda agregada, que se está produciendo por las menores compras de nuestras productos en el exterior y por la disminución y el encarecimiento del crédito.

El gasto social tiene la ventaja de que puede aumentarse con rapidez, de un mes a otro. Incluso programas que den empleo temporal construyendo pequeñas irrigaciones o rehabilitando caminos rurales pueden establecerse en pocos meses, lo que no sucede con las grandes obras de infraestructura. Estas son muy necesarias, pero recordemos lo que pasó con el llamado “shock de inversiones” con el que se estrenó la política económica del actual gobierno: 18 meses después todavía no terminaba de despegar. Y en tiempos de crisis, sólo unas semanas de retraso pueden tener graves consecuencias.

La crisis demanda un aumento del gasto público, pero hay que insistir en mejorar la calidad de este gasto. El mayor gasto social debe orientarse a mejorar la eficiencia y la eficacia. Más gasto sobretodo donde más se necesita, en las zonas rurales más pobres y en las zonas urbanas donde haya mayor pérdida de empleos. Gasto orientado a resolver los problemas críticos de la educación y la salud, contratando personal con bonificaciones especiales para comunidades rurales. Presupuesto para un aseguramiento universal efectivo en salud. Gasto para programas que aprovechen y potencien la red social de los comedores populares, vaso de leche y organizaciones comunitarias.

La crisis posiblemente golpee en mayor medida a algunas ciudades de la costa, que han crecido fuertemente en los últimos años en base a la agroexportación y la construcción. Un monitoreo continuo de las condiciones sociales en el país y una respuesta rápida con programas de empleo temporal en pequeñas obras de infraestructura, debería establecerse como un sistema permanente ante emergencias sociales.
www.actualidadeconomica-peru.com/anteriores/ae_2008/dic2008/editorial_dic_2008.pdf -

Paquete anticrisis: crítica y alternativas

lunes, 15 de diciembre de 2008

El Presidente García ha anunciado un paquete de medidas anti-crisis. ¿Nos resguardará de la crisis? Evitará los despidos, el empobrecimiento de los agricultores, la pérdida de posibilidades para las micro y pequeñas empresas? Ayudará a las familias pobres a capear el temporal?

El discurso de García con el paquete anti-crisis implica un reconocimiento de que no estábamos “blindados”, como lo repitiera tantas veces. Más vale tarde que nunca, aunque el tiempo perdido en responder a la crisis internacional tiene un alto costo, haciendo que algunos de los golpes que nos dará esta crisis sean irremediables.

El centro del paquete son los 10,000 millones de soles de impulso fiscal, que resultaría necesario para compensar la caída de exportaciones e inversiones. Pero buena parte de eso ya estaba programado. Por ejemplo, los 10,000 millones incluyen 2,200 millones de soles de Foniprel, que ya estaban previstos.

Hay que recordar que, según el Presupuesto 2009 aprobado, el Gasto de Inversión era de solo S/. 16,2 mil millones, frente a un Presupuesto 2008 Modificado (con Créditos Suplementarios) de S/. 26.5 mil millones. En esta línea, aun si hubieran S/. 10 mil millones adicionales, éstos sólo nos pondrían en un nivel de inversión pública igual que el 2008.

Finalmente, cabe la duda si ese impulso fiscal, principalmente vía inversiones, llegará a tiempo. La experiencia del “shock de inversiones” fue aleccionadora respecto de cómo demora aumentar la inversión pública, aunque tal vez la máquina pública ya está más aceitada y acelerar proyectos en marcha sea más fácil que iniciar nuevos proyectos.

En suma, grandes dudas sobre este tema. ¿Hay impulso fiscal? Pienso que sí, aunque mucho menos de lo anunciado ¿Llegará a tiempo? Dudo que sea significativo antes de fines del 2009, cuando ya sería demasiado tarde.

Ahora bien, si hay dudas, hay también certezas. Está claro que el paquete tiene muy poco componente redistributivo y anti-pobreza, y por el contrario con alto énfasis en el gran capital y la inversión privada.

Respecto de lo primero, hay pocos respecto de programas sociales, empleo y agricultura, nada sobre educación y salud. Tal vez 300 millones de soles extra para nutrición, cuando ya el presupuesto recorta 400 millones de soles a los municipios para programas sociales. Apenas 100 millones de soles de “apoyo a trabajadores en áreas afectadas”. Se anuncia el programa Sierra Productiva, pero sin presupuesto ¡ Se destina menos a estos sectores, que a las viviendas de US$ 100,000 para los sectores de altos ingresos, que recibirían 900 millones de soles!. Y claro, se les permite a las mineras y otras empresas pagar impuestos con obras que no serán fiscalizadas, mientras ya no pagarán el “óbolo minero”.

La poca atención a los despidos y empobrecimiento de los agricultores y microempresas que traerá la crisis, será sin duda una de las razones para que 2009 sea recordado como el año en que el segundo gobierno de García consolidó el rechazo popular.

Primero lo primero
Vale la pena insistir en que la política económica debe tener como objetivo mejorar la vida de la gente. Si en los últimos años de crecimiento económico la educación y la salud no han mejorado y los niños, los ancianos y las personas con discapacidad han estado desatendidos, por lo menos deben ser protegidos durante la crisis. Si muchas familias pobres no se beneficiaron durante los años de “vacas gordas”, pues que no sufran ahora las consecuencias en los tiempos de “vacas flacas”. Si ya la economía, por los ciclos provocados por el mercado, dejará a cientos de miles sin empleo y reducirá los magros precios que los campesinos reciben por sus productos, pues que tengan un alivio con mejor educación, salud y programas sociales.

En una situación de crisis, aumentar el gasto social tiene también una lógica macroeconómica. Es claro que cualquier paquete anti-crisis tiene que aumentar el gasto público. Así lo están haciendo Estados Unidos, Europa, China y muchos otros países. Sólo así se podrá compensar la caída en la demanda agregada, que se está produciendo por las menores compras de nuestras productos en el exterior y por la disminución y el encarecimiento del crédito.

Pero especial énfasis tiene que ponerse en defender el empleo y los salarios, las micro y pequeñas empresas y la agricultura. En relación a los trabajadores, la medida principal es evitar la recesión. Junto con ello, el gobierno puede dar un apoyo especial al empleo y los salarios, estableciendo pactos con sectores productivos para que mantengan el empleo y los salarios, no hayan despidos ni recortes en beneficios laborales, lo que puede tener como contrapartida que el Tesoro Público asuma parte de las contribuciones a la seguridad social, tanto de salud como de pensiones.

El gobierno debe asegurar que el crédito llegue, y en mejores condiciones, a agricultores y mypes, y evitar que se les remate tierras o maquinarias por causa de la crisis. Programas de compras estatales, de alimentos para programas sociales que deben ser ampliados, y de uniformes y calzado escolar, mobiliario y otros, deben servir para mantener el mercado a estos sectores. El gobierno también debe intervenir para abaratar los insumos, por ejemplo con la úrea, que mantiene un alto precio en el Perú a pesar de haber caído mucho a nivel internacional. La reducción de precio de los combustibles también puede ayudar, tanto a productores como a consumidores.

La crisis posiblemente golpee en mayor medida a algunas ciudades de la costa, que han crecido fuertemente en los últimos años en base a la agroexportación y la construcción. Un monitoreo continuo de las condiciones sociales en el país y una respuesta rápida con programas de empleo temporal en pequeñas obras de infraestructura, debería establecerse como un sistema permanente ante emergencias sociales.

El ver a unos cuantos concentrar los beneficios económicos del crecimiento, sin que se beneficie la mayoría, ya ha causado fuertes tensiones en la sociedad peruana. Que ahora, por la crisis, empeoren las condiciones de estas mayorías, puede resultar insoportable. Un programa reactivador es necesario, pero éste no puede consistir en que se destinen los recursos fiscales principalmente a grandes empresas constructoras asegurándoles altos beneficios, con el pretexto de las “Alianzas Público-Privadas”. El énfasis de un programa anti-crisis tiene que estar en mayor gasto social para mejorar la educación y la salud y proteger a los más vulnerables, y en defender el empleo, los salarios y los ingresos de la mayoría de peruanos que viven del autoempleo.

Paquete anti-crisis: Dudas y certezas

sábado, 13 de diciembre de 2008

El Presidente García ha anunciado un paquete de medidas anti-crisis. ¿Nos resguardará de la crisis? Evitará los despidos, el empobrecimiento de los agricultores, la pérdida de posibilidades para las micro y pequeñas empresas? Ayudará a las familias pobres a capear el temporal?

El discurso de García con el paquete anti-crisis implica un reconocimiento de que no estábamos “blindados”, como lo repitiera tantas veces. Más vale tarde que nunca, aunque el tiempo perdido en responder a la crisis internacional tiene un alto costo, haciendo que algunos de los golpes que nos dará esta crisis sean irremediables.

El centro del paquete son los 10,000 millones de soles de impulso fiscal, que resultaría necesario para compensar la caída de exportaciones e inversiones. Pero buena parte de eso ya estaba programado. Por ejemplo, los 10,000 millones incluyen 2,200 millones de soles de Foniprel, que ya estaban previstos.

Hay que recordar que, según el Presupuesto 2009 aprobado, el Gasto de Inversión era de solo S/. 16,2 mil millones, frente a un Presupuesto 2008 Modificado (con Créditos Suplementarios) de S/. 26.5 mil millones. En esta línea, aun si hubieran S/. 10 mil millones adicionales, éstos sólo nos pondrían en un nivel de inversión pública igual que el 2008.

Finalmente, cabe la duda si ese impulso fiscal, principalmente vía inversiones, llegará a tiempo. La experiencia del “shock de inversiones” fue aleccionadora respecto de cómo demora aumentar la inversión pública, aunque tal vez la máquina pública ya está más aceitada y acelerar proyectos en marcha sea más fácil que iniciar nuevos proyectos.

En suma, grandes dudas sobre este tema. ¿Hay impulso fiscal? Pienso que sí, aunque mucho menos de lo anunciado ¿Llegará a tiempo? Dudo que sea significativo antes de fines del 2009, cuando ya sería demasiado tarde.

Ahora bien, si hay dudas, hay también certezas. Está claro que el paquete tiene muy poco componente redistributivo y anti-pobreza, y por el contrario con alto énfasis en el gran capital y la inversión privada.

Respecto de lo primero, hay pocos respecto de programas sociales, empleo y agricultura, nada sobre educación y salud. Tal vez 300 millones de soles extra para nutrición, cuando ya el presupuesto recorta 400 millones de soles a los municipios para programas sociales. Apenas 100 millones de soles de “apoyo a trabajadores en áreas afectadas”. Se anuncia el programa Sierra Productiva, pero sin presupuesto ¡ Se destina menos a estos sectores, que a las viviendas de US$ 100,000 para los sectores de altos ingresos, que recibirían 900 millones de soles!. Y claro, se les permite a las mineras y otras empresas pagar impuestos con obras que no serán fiscalizadas, mientras ya no pagarán el “óbolo minero”.

La poca atención a los despidos y empobrecimiento de los agricultores y microempresas que traerá la crisis, será sin duda una de las razones para que 2009 sea recordado como el año en que el segundo gobierno de García consolidó el rechazo popular.

Perú 2009: Keynes y los espíritus animales

sábado, 6 de diciembre de 2008

John Maynard Keynes decía que eran los “espíritus animales” de los inversionistas, que reaccionan a veces con euforia y a veces con pesimismo, los causantes de los ciclos económicos y las recesiones. Hoy, que Keynes ha regresado con tanta fuerza, debemos enfrentar otros espíritus animales.

Hasta el momento, el espíritu de Alan García frente a la crisis internacional ha sido como el que simboliza el avestruz: mete la cabeza bajo tierra y cree que ya no hay crisis. Hará grandes discursos, pero se rehúsa a reconocer la realidad e insiste en que se trata de una “crisis de crecimiento”. Es también una avestruz agresiva: como no le gusta la realidad, amenaza a los mensajeros que traen las malas noticias con expulsarlos en una balsa.

García ha insistido en que la mejor respuesta ante la crisis es cerrar los ojos y gritar fuerte que tenemos fe, como quien sigue a un carismático orador evangelista (él), y así atraeremos capitales, seremos felices y comeremos perdices.

Pero lo cierto es que los pronósticos son cada vez peores. No cabe duda que esta crisis es una de las más graves en un siglo. La recesión ya está oficialmente declarada en Estados Unidos, Europa y Japón, y cientos de miles pierden su empleo. El crecimiento de EEUU para el próximo año se estima en -1%. Rescatar al Citibank costó 45 mil millones de dólares más el respaldo a créditos dudosos por otros 200 mil millones. Ford, GM y Chrysler no sobreviven sin otros 34 mil millones.

En el Perú ya los bancos y consultoras empresariales, siempre optimistas, han bajado sus pronósticos de crecimiento para el 2009 en 3 puntos porcentuales, y dicen que puede ser peor. No se puede seguir como el avestruz. Parece que García ya se dio cuenta y prepara un discurso con medidas anti-crisis.

Por su parte, el ministro Valdivieso conoce el riesgo de la crisis; lo dijo públicamente antes de la agudización de la crisis internacional en setiembre pasado. No es como el avestruz. Pero como ex - funcionario del FMI, se comporta como lo ha hecho por décadas y aplica la misma receta de siempre del FMI: recorte del gasto público. Pero cuando la economía entra en recesión, reducir el gasto público disminuye aún más la demanda, agravando la crisis.

KEYNES DE REGRESO….

En ese contexto, ha ganado un amplio consenso la necesidad de aplicar una política keynesiana de estímulo a la demanda. Todos recordamos que hablar de políticas keynesianas, que implican una masiva intervención estatal en la economía para atenuar los ciclos del capitalismo, era hasta hace unos años una mala palabra para nuestros neoliberales criollos. Después de todo, su ideología es de “libre mercado”, e insistían en que nada que hiciera el estado en la economía puede ser bueno.

Felizmente, han aprendido. Entre la recesión provocada por la inacción del BCR en la crisis de 1999, la terca insistencia de algunos profesores keynesianos en sus clases universitarias y lo que hoy hacen Estados Unidos, Europa y China ante la crisis, han cambiado de opinión. La Confiep, Jaime de Althaus, Aldo Mariátegui y Gonzalo Prialé hoy claman por una rápida y masiva intervención del estado para reorientar una economía que, si la dejamos al “libre mercado”, se va en picada. Que agradable sorpresa.

Pero hay dos problemas críticos que estos nuevos “keynesianos de derecha” no llegan a comprender. Ellos correctamente insisten en una política keynesiana de estímulo a la demanda, pero quieren profundizar el camino que hemos seguido estos años, el de un neoliberalismo con altos privilegios a las grandes empresas y apertura externa con TLCs.

En otras palabras, pregonan el libre mercado excepto en tiempos de crisis, cuando lo que proponen es ayudar a los bancos y darles más fondos a las grandes empresas para “estimular su inversión”. Su propuesta es, entonces, que el estado financie una serie de grandes inversiones de infraestructura, pero bajo un esquema en el que estas inversiones se dan en concesión a las empresas privadas pero con subsidio del estado.

La idea de una combinación público-privada en infraestructura no es mala per se, pero como de costumbre las grandes em´presas en este sector quieren ganar a río revuelto: altas ganancias para la empresa privada, mientras el estado subsidia fuerte y asume los riesgos. Además, esas inversiones son lentas cuando lo que se necesita es una respuesta rápida, y políticas para atraer capitales cuando éstos se están concentrando en los países desarrollados son poco efectivas.

…PERO CON GASTO SOCIAL Y EQUILIBRIO EXTERNO

Por el contrario, pensamos que en una época de crisis debe ponerse énfasis en el gasto público directo y con contenido social. Este puede incluir construcción de infraestructura, pero directamente financiada por el Estado, resguardando el interés público y privilegiando aquella que es intensiva en empleo, como las pequeñas obras comunales, el agua potable y el mantenimiento de colegios, centros de salud y caminos rurales.

Otro componente importante de un gasto público en épocas de crisis deben ser los gastos en sectores sociales. En los países desarrollados éstos se centran en el seguro de desempleo, pero por estas latitudes pueden implicar programas de empleo temporal, más gasto en educación y salud, refuerzo de esquemas pensionarios o ampliación de programas nutricionales. La política keynesiana con la que Franklin Roosevelt enfrentó la recesión de los años 30s y estableció el llamado “New Deal” tuvo muy fuerte este contenido social.

El segundo problema crítico que se olvidan de considerar en esta crisis muchos neoliberales convertidos al keynesianismo, es el problema externo. Nuestras importaciones se han duplicado en los dos años de gobierno aprista, impulsadas por la rebaja de aranceles – un TLC adelantado- y el retraso cambiario. La caída de precios de nuestras materias primas – el cobre ha pasado de 3,50 dólares la libra a menos de 1,50 – y la menor demanda de nuestras exportaciones no tradicionales como los textiles, hacen insostenible importar 2,500 millones de dólares mensuales.

Hemos perdido en tres meses US$ 5,000 millones de reservas internacionales, y con ese desequilibrio externo, no aguantamos un año. ¿Es que ya olvidamos el desastre que fue la economía en el primer gobierno de Alan García, cuando las RIN se agotaron y la devaluación e inflación se dispararon?

Reestablecer aranceles, defendernos del dumping y las importaciones subsidiadas, reducir las importaciones de bienes de lujo, promover nuestras exportaciones no tradicionales más agresivamente y devaluar con cautela, son medidas indispensables que no deben demorar en tomarse. De lo contrario, las medidas anti-crisis de hoy pueden significar simplemente patear los problemas a un futuro no muy lejano, donde éstos llegarán acrecentados.