Corrupción al límite

sábado, 28 de noviembre de 2009

Cada semana nos trae uno o más escándalos de corrupción.

En pocos días, tenemos revelación tras revelación del caso de la Universidad Alas Peruanas, que al mismo tiempo que abre sucursales por todas partes violando la ley, paga viajecitos de paseo a Congresistas, se asocia con otros congresistas apristas en sus negocios y tiene convenios con la Oficina de la Presidencia de la República.

La Universidad Alas Peruanas también recibe favores de la Municipalidad de Lima para un permiso de funcionamiento mientras va aprobándole cursos al alcalde Castañeda para otorgarle un título de arquitecto sin ir nunca a clases.

Junto a ello, tenemos al ex - ministro Francis Allison, detenido en Estados Unidos con más de 50 mil dólares en el bolsillo.

El caso del espía Ariza, que afecta la seguridad nacional, es también un caso de corrupción, al aprovecharse de su cargo público para conseguir dinero para él. La traición a la patria es la peor corrupción.

La corrupción es permanente en el Perú, pero el actual gobierno la está llevando a alturas insospechadas. Sus políticas se orientan a generar enormes beneficios privados de unos pocos que tienen amarres con el poder. El remate de concesiones petroleras pasando por encima de derechos indígenas, fue resultado de un “faenón”. El propio gobierno permite que algunos privilegiados, como Doe Run en La Oroya, incumplan la ley y sigan contaminando. La privatización de Paita se defiende a capa y espada, aunque es una sirvengüencería en la que suben las tarifas sin que haya ninguna inversión. A quienes defienden las tierras y los derechos de los campesinos, se les persigue y se les acusa de terroristas, o se les chuponea y espía ilegalmente.

El modelo económico neoliberal en el Perú no es de libre mercado, es de rapiña de nuestros recursos naturales y los consumidores. La ideología prevaleciente no es la de progresar individualmente con respeto a la ley y al interés público, sino la de enriquecerse lo más rápido posible sin importar cómo, y con la clara idea de que la forma más eficaz es haciéndolo desde el estado o amarrado con él. Lo que hacen la mayor parte de políticos, no es buscar el interés común, sino el propio.

El Perú necesita controlar la corrupción.

Eso requiere, en primer lugar, gobernantes que no sean corruptos, que den el ejemplo.

Requiere además firmeza y tolerancia cero: corruptos a la cárcel sin miramientos.

Requiere también equipos profesionales bien pagados; una Contraloría que marque el paso y procuradores anticorrupción que no miren con ojo partidista.

Requiere una Reforma Judicial que asegure jueces honestos. El Consejo Nacional de la magistratura, que selecciona y evalúa a los jueces, juega un rol clave, y el Apra quiere controlarlo amarrando entre cuatro paredes la elección de los representantes de colegios profesionales.

Requiere transparencia, cuentas abiertas, información clara a disposición de todos, incluyendo las agendas presidenciales y ministeriales, como prometió Yehude (pero incumplió).

Requiere ciudadanía activa. Desde las universidades, el propio estado, las organizaciones sociales, la prensa, hay que tener los ojos encima de los funcionarios públicos de todo nivel.

Se puede luchar con éxito contra la corrupción. Hace falta otra idea de la política, un poco de inteligencia y mucha voluntad y coraje.

Escuchar audio en:
http://www.cnr.org.pe/nueva_web/pluma-y-oido.shtml?x=7883


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