Del optimismo a la mentira

martes, 14 de abril de 2009

“Dios me ha dado la capacidad de convencer a las personas, incluso a los que dudan, porque este año va a ser grande y sólido”, dijo el presidente Alan García hace dos semanas.

Las cifras oficiales cumplen un rol importante en este convencimiento. Por eso la proyección oficial del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) y del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) es que la economía peruana crecerá 5% este año, aunque los cálculos parciales de ambas instituciones no coinciden, milagro que solo puede explicarse porque están hechas a la medida.

Pero la semana pasada, ya el Banco Mundial reconoció que la economía peruana podría crecer solamente 1.8% y un banco internacional ya proyecta un crecimiento de solo 0.9%. Las proyecciones oficiales empezaban a hacer agua.


Tal vez por eso, el primero de febrero el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) anunció que el Producto Bruto Interno (PBI) en enero creció 3.14%. Bastante menos que el 5% anual ofrecido, pero aún claramente positivo.

La cuestión es que, sometida a escrutinio, la cifra del INEI no se sostiene. En el debate empezó al observarse que el rubro de “otros servicios”, según el INEI, creció casi al 6%, y la suma de todo el resto, apenas 1.5%. Pero el PBI de “otros servicios” tiene muy poca información real: se calcula básicamente con fórmulas a partir del resto. ¿Cómo entonces resulta tan diferente?

Luego, Farid Matuk (ex jefe del INEI) encontró que para la entidad oficial el rubro “alquiler de viviendas” crece todos los meses, con o sin crisis, a la misma tasa. Y mostró cómo los datos del PBI del sector transportes en la hoja de cálculo del INEI claramente han sido manipulados para hacerlos crecer artificialmente.

Muchos misterios quedan, porque el INEI ha ocultado la forma como calculaba antes el PBI para impedir las comparaciones, que son indispensables. Parece que el actual jefe del INEI (Renán Quispe) que fue subjefe en la época de Fujimori –cuando el ocultamiento y la mentira eran práctica corriente en el Estado– ha entrado al túnel del tiempo y ha regresado a los noventa.

Pero ya está claro que la cifra del 3.14% no es verdad. Algo parecido a los 3 trillones de dólares en préstamos que los bancos norteamericanos decían que eran muy seguros, triple A, y que hoy no valen casi nada. En realidad ni siquiera se sabe realmente cuánto valen: igual que las cifras del INEI. Pero sería demasiado ingenuo pensar que esto es asunto del INEI.

Más lógico sería pensar que las órdenes sobre los datos estadísticos vienen de arriba, de quien cree que la clave para superar la crisis económica es convencernos de que todo va bien usando un don especial que Dios le dio. La manipulación de las proyecciones de crecimiento y de las cifras estadísticas es parte de la estrategia de convencimiento de Alan García, quien parece no haber entendido que la mentira tiene patas cortas.

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